Un paseo por las ruinas del Poblenou, el que fue gran barrio obrero de Barcelona.

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Las Masias de Sant Martí de Provençals

Quizás muchos no lo sepan pero el distrito de Sant Martí de Provençals, municipio antes de 1897 en que fue agregado a Barcelona, tuvo un pasado rural importante, y es que la personalidad de los “núcleos urbanos” del Clot y el Poblenou desarrollados por la creciente actividad industrial y fabril, hace que se olvide la importancia de aquellas otras actividades agrarias. 
 
Sabemos que la parroquia de Sant Martí de Provençals y los primeros grupos de casas de alrededor es el origen del municipio, que entonces incluía la Sagrera, de “sagrers”, cuyo territorio estaba protegido de la rapiña de los nobles. También sabemos que los espacios más cercanos al mar eran terrenos  pantanosos, lo que facilitó el desarrollo de aquella primera industria que fueron las indianas, pero que cuando eran drenados para hacerlos habitables se convirtieron en buenos  campos de pasto y cultivo.
En 1787 el viajero inglés Arthur Young,  economista y luego ministro de agricultura, en su libro Viaje a Catalunya, queda impresionado de los cultivos que se dan en el plano de Barcelona: «Los cultivos son muy densos, y son objeto de un gran cuidado. Ni rastro de barbechos; al contrario, aún no se ha recogido una cosecha que ya empieza otra nueva.” Y de forma más concreta y cercana nuestro escritor del barrio Xavier Benguerel nos recuerda en sus Memòries que a principios del siglo pasado ” prop del Besòs i Sant Martí de Provençals, es donaven bròquils, tomàquets, cols i albergínies de gran categoria.”*
En el fragmento del mapa de arriba de 1897 podemos localizar la mayoría de las masías existentes en Sant Martí y comprobar que eran más numerosas en el núcleo original y lo que después sería la Verneda. Desde la señorial Torre de Fang en la Sagrera que como muchas otras masías pertenecía a importantes familias barcelonesas, a otras mucho más modestas levantadas sin permiso.
 
Torre de Fang
MasiaOliva Artés
Cal Masover
Can Canals
Can Pujol
Mas Armengol
Masia de St Martí
Masia de St Martí
Masia de la Creu
Can Nyau
Ca l’Arnó
Ca l’Arnó convertida en ludoteca
Ventana gótica en Ca l’Arnó
Can Cadena (Parcs i Jardins)
Huerto biológico de Can Cadena
Can Planas
Can Planas Centro Residencial de Acogida
Can Riera
Can Riera espera su demolición
Progresivamente fueron desapareciendo pero muchas aguantaron hasta principios de los sesenta, en que el alcalde Porcioles empezó a construir a destajo sus polígonos de viviendas, pero de tantas hoy sólo quedan tres masias como equipamientos municipales en el Parc de Sant Martí, rodeando la iglesia. Son Ca l’Arnó, Can Cadena y Can Planas. También otra de particular, muy reformada, como centro de jardinería y viveros de plantas, Ca l’Agustí, en la calle Pere IV 429. Y finalmente una tocando a Sant Andreu, Can Riera, a la que parece le quedan los días contados, a pesar de que personas con muy buen tino propusieran convertirla en un centro de arte, aprovechando que por allí se movieron los geniales pintores de la  “Colla del Safrà”.
 
L’hort del rector
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*” cerca del Besòs y Sant  Martí de Provensals, se daban brécoles, tomates, coles y berenjenas de gran categoría.”

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Documentación:

·Fotos en B/N del Arxiu Fotogràfic del Centre Excursionista de Catalunya

·Fragmento del Mapa L’Ager Provintialis de Els primers batecs històrics de Sant Martí de Provençals de Josep de la Vega i Gómez.

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EL “ESPÍRITU REVOLUCIONARIO”

“Anarquismo, librepensamiento, higienismo, imanentismo masón, feminismo, antimilitarismo, teosofía, anticlericalismo, espiritismo…, corrientes de pensamiento que un efecto óptico nos hace contemplar hoy como distantes, vivieron aquí una apasionante promiscuidad, basada en la convicción común de que en verdad eran posibles y urgentes otros mundos, a los que se podía llegar a través de una racionalidad otra.” Manuel Delgado
En efecto, hoy nos pueden parecer conceptos antagónicos , pero alguien puede encontrar diferencias entre los cuatro conceptos de “las palabras de Cristo” y su antiestatismo, con el concepto clásico del anarquismo? Lo mismo puede decirse, ya jugando a tres bandas con la masonería, entendida ésta como la no conservadora, la igualitaria, laica o más bien agnóstica pues fija el bien común como sumo hacedor, o posibilitando otras carambolas que unen históricamente todo eso con el espiritismo y el feminismo. Hoy nos parece una difícil jugada, pero durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX eso confluyó y por poco que hurguemos nos van saliendo, unas más superficiales que otras, todas esas connotaciones.
Poca cosa se sabe de él,  pero Juan Torrents y Coral debió ser una de las personas más influyentes y activas dentro de las ideas sociales a finales del s. XIX que se movían en Sant Martí de Provençals,  entonces aún independiente de Barcelona. Desde su imprenta del Paseo del Triunfo nº 4 (actual Rambla del Poblenou, a la altura de la antigua gasolinera Vila Furró), el tipógrafo Juan Torrents imprimió la mayoría de periódicos del municipio, los más progresistas. Incluso el anarco-colectivista “El Grito del Pueblo”. En algunos casos iba más allá de la edición, era administrador o padre intelectual. A veces se ponía en una segunda fila y buscaba buenos colaboradores. Así pasó cuando inició una estrecha colaboración con Amalia Domingo Soler. 
Amalia fue una librepensadora y de las primeras feministas del país. Nacida en Sevilla, casi ciega hasta dar con un homeópata, fue una trabajadora incansable, que empezó a tener éxito con sus escritos hablando sobre la liberación de la mujer y el espiritismo. Así fue cuando viviendo en la Vila de  Grácia y formando parte del grupo espiritista “la Buena Nueva”, Juan Torrents y Luis Llach le proponen hacer una revista para mujeres, que ella titulará “La Luz del Porvenir” (1879-1898), pues Juan Torrents además de republicano (cuando eso era revolucionario), fue uno de los principales propagadores del espiritismo de aquella época.
Eran tiempos de efervescencia social cuando el espiritismo cala entre la clase trabajadora, porque tiene un mensaje liberador e intuitivo que remueve las emociones. 
Juan Torrents será el primero en editar la obra completa de Allan Kardec, un pedagogo francés, gran intelectual que descubrió en el espiritismo, ya a los cincuenta años, una lógica para entender el mundo y que creyó que se estaba dando  comienzo a una nueva regeneración de la Humanidad. De hecho lo que hizo es ordenar los escritos psicográficos de los mediums y trabajar en ese sentido. Su “escuela” tuvo gran influencia dentro del espiritismo y en los círculos barceloneses. 
No es de extrañar pues, que fuera en Barcelona donde en 1888 tuviera lugar el “Primer Congreso Internacional Espiritista” y Juan  Torrents y Amalia tuvieran una participación destacada en su preparación y desarrollo. Y es que a parte de los temas mediúmnicos se trató de otros como la reivindicación de la igualdad entre géneros, la enseñanza laica, la reforma penitenciaria, el rechazo a la industria de la guerra, el cooperativismo como modelo social, el asociacionismo y el socorro mutuo, la abolición completa de la esclavitud, la supresión de las fronteras y el desarme de los ejércitos, la llamada a una revolución social, política y cultural a partir del individuo, y la aceptación del espiritismo como  una ciencia positiva, psicológica y social, y a la vez  como una religión laica y sobre todo pacifista.
En 1900 se imprime desde el taller de Juan Torrents la revista “Luz y Unión”, el órgano oficial de la “Unión Espiritista Kardeciana de Cataluña” y entre los grupos figura el “Centro  Cristiano Espiritista La Esperanza” con sede en la calle Venero 3, 2º 2ª del Poblenou, domicilio seguramente  de alguno de sus componentes, aunque hay también quien lo sitúa en el mismo Paseo del Triunfo 4.
Delante de la revista “Luz y Unión” está la incansable Amalia Domingo Soler, que años antes, en 1889, junto a Ángeles López de Ayala (anticlerical, feminista y masona, como Amalia) y Teresa Claramunt, una anarquista de referencia,fundan la “SociedadAutónoma de Mujeres”, que se transformaría en la “Sociedad Progresiva Femenina”, una asociación feminista, quizá la primera, de activismo cultural. Y es que todo parecía confluir en esos tiempos …

PRENSA OBRERISTA EN EL POBLENOU DE FINALES DEL S.XIX- (y2)

“El Eco de Toneleros” fue una publicación obrerista y eso que las características del trabajo de tonelero (boter), con una práctica manual y preindustrial lo apartaban del trabajo proletarizado. Así pues se partía de una conciencia más bien gremial pero por ser un trabajo duro, con horarios muy relativos, se tenía que luchar también por su dignificación y contra la sobreexplotación, pues el tonelero era un oficio artesano bien pagado pero que por ello recibía también la presión de la competencia desleal.
La Federación de Oficiales Toneleros se crea en 1871 y a finales del 1872 deciden adherirse a la FRE de la AIT (Primera Internacional) así pues su orientación es inequivocamente obrera. En el XV congreso (1887) celebrado en Sans (Sants) se decide publicar “El Eco de Toneleros” como portavoz de la federación y es allí primero donde sale hasta el 1889, en que comienza a editarse en Sant Martí de Provençals, coincidiendo con el cambio de nombre a “El Eco de Obreros Toneleros”. La redacción está en la carretera de Mataró 164 y luego también en la calle Wad-Ras 25. En aquellos años coinciden varios congresos y alguna conferencia de la Federación en el municipio.
El periódico constaba de cuatro hojas y pretendía salir mensualmente, cosa que hacía de forma bastante irregular. El contenido era de comunicación en clave interna, noticias del oficio, cajas de resistencia, pero también incluía algún “artículo de fondo” no muy extenso del estilo que sigue:
“El capital que, producido por el trabajo acumulado, debiera ser fuente de armonía y riqueza universal, sirve tan sólo, aún entre nosotros, de manzana de la discordia, aniquila despiadadamente a quien con su sudor lo crea y divide a los hombres en clases dominantes y dominadas, en amos y esclavos /…/ La camarilla explotadora sólo procura dar ocupación a los trabajadores más estrictamente necesarios, a fin de poder hacer tranquilamente su negocio con razón del sobrante de brazos siempre existente /…/ Razón sobrada nos asiste para protestar enérgicamente contra tanto abandono como existe en el desenvolvimiento de la vida en la familia obrera.”
Algunos de los que se expresaban en sus páginas fueron militantes influyentes en su época, como Andreu Julivert, tonelero miembro del grupo Aliancista de Barcelona (Bakuninista), que luego parece que se trasladó al Vendrell y allí organizó la sección local, y Jaume Anglés, dirigente histórico de la sección de Sant Martí de Provençals y que tuvo un papel decisivo en la marcha de la Federación.

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“Las organizaciones traen en sí el germen de la sumisión, del idiotismo e imbecilidad”. Con este lema en su cabecera se editaba este periódico anarco-comunista que salió en Sant Martí de Provençals a finales de 1895 y del que sólo se conocen dos números. Su existencia demuestra la presencia de algún pequeño grupo individualista, una tendencia poco común en el movimiento anarquista de aquella época. Su director era José Llovet del que no se tiene ninguna noticia y que justifica el título de la publicación de la forma que sigue:

“¿Qué el nombre de la Unión Obrera es impropio del periódico que combate las organizaciones? Para quienes se han concretado a /…/ estudiar la cuestión social en los estrechos moldes y ambiente vicioso de una sociedad obrera o bien de tal o cual grupo de propaganda, etc. podrá ser así: Mas para nosotros no ¿ Y por qué? Porque nos ha servido de lecciones todos los hechos /…/ El estudio de los hechos nos han dicho que en vez de la “Unión obrera”, que en ellas se buscaba, de ellas ha salido la mayor discordia entre los obreros y de aquí a nuestra vista resulte todo lo contrario.Ahora bien. ¿Si de las prácticas orgánicas ha resultado, la desunión obrera; del movimiento antiorgánico no ha de resultar la unión en todos los casos que las circunstancias e intereses de la clase la reclama?”