Un paseo por las ruinas del Poblenou, el que fue gran barrio obrero de Barcelona.

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El JÚPITER (y II). Exploraciones en torno a una leyenda.

Callicó, capitán del Júpiter en aquella época
El Júpiter que ganó en 1925 el Campeonato de España B, era un equipo eminentemente de trabajadores, y ese carácter “no profesional del balón” lo siguió manteniendo durante los años, por lo que muchos de sus jugadores, cuando destacaban, eran fichados por el Barcelona, el Español o el Terrasa. Esa misma lógica hacía de él un equipo también irregular, lo que era un factor que daba épica a los triunfos, pero que a la vez paradojicamente también se mantenía con la derrota, una épica de la que están llenas las crónicas de sus partidos.
Una buena prueba de la “popularidad” del Júpiter de aquellos tiempos es su aparición en las colecciones de cromos y naipes, que regalaban las grandes marcas  de la época.
El Júpiter era un club “obrero” para lo bueno y para lo malo, y es que en determinadas temporadas y partidos, sus modestos seguidores para no pagar la entrada se agolpaban en los balcones y terrados de los pocos edificios que habían alrededor del  mítico campo de Lope Vega, como refleja, sin citarlo, la revista deportiva humorística “Xut”. 
 
Portada del gran dibujante humorístico Arturo Moreno
Situación del mítico campo del Júpiter entre las calles Lope de Vega, Espronceda, Pujades y Llull. (mapa de 1931)
Si se puede hablar de la “ideología” del club podríamos decir que no sólo representaba el carácter obrero del barrio sino que iba más allá, representaba su conciencia de clase, que en aquellos tiempos era anarquista, pero también que como todos  los clubs de futbol, buscaban ese arraigo local y aunque el barrio era un barrio de trabajadores inmigrantes en su mayoría, el club era “catalán”, lo que no implica que fuera “catalanista”. Bien entendido que ese “concepto ideológico” es algo general que el Júpiter y su entorno manifestaban por su modo de ser y hacer, y que ello no quiere decir ni mucho menos que sus jugadores eran anarquistas pues en su mayoría eran gente sencilla que ante la posibilidad de un contrato, aunque modesto por  entonces, lo tenían claro. Un ejemplo de eso podía ser aquel excelente futbolista nacido en el barrio, Crisanto Bosch “Tin”*.

Sobre la
presencia anarquista en el Júpiter, se emitió en el 2005 por la televisión
catalana un buen documental y valiosa joya periodística, por desgracia ya desaparecido de la
Televisió a la Carta de TV3, titulado “Per Júpiter” y realizado por Miquel
Martí Freixas i  Joan Tismineztky , donde
los entrevistados, sobre todo Huertas Clavería, reafirman esa importante influencia
anarquista en el club, aunque nadie llega a confirmar de forma taxativa, que aquella conocida
historia de la implicación del equipo en el transporte de armas fuera algo más que
una leyenda… Aunque una leyenda cierta para muchos, como aquel que fue presidente
del club**: “…en breve espacio de tiempo el estadio se transformó en un
arsenal. Las pistolas eran desmontadas y escondidas dentro de los balones
cuando jugaban fuera de su campo. De esta manera, obreros, futbolistas y
anarquistas llevaron sus batallas uno al lado del otro”. 
De muevo historia y leyenda aquí confluyen, una leyenda  por otro lado creible, ya por la
artificiosidad del método, demasiada para no ser cierto, como porque en los
años del pistolerismo (1917-1923) era Barcelona una ciudad donde era bastante
fácil conseguir armas cortas y entra dentro
del estilo de estratagemas que utilizaban los anarquistas para el transporte de “material delicado”.

Las temporadas 1927-28 y 1928-29  el Júpiter ganó de nuevo el campeonato de Catalunya de segunda categoría y con la llegada de la  2ª República el equipo volvería a recuperar el original escudo cuatribarrado con la estrella de cinco puntas prohibido durante la Dictadura de Primo de Rivera. Una histórica foto reproduce la entrega por el capitán del equipo de una insignia del club al President de la Generalitat, Francesc Macià. Era el 25 de Septiembre de 1931 en el campo de Lope de Vega. Curiosamente y quizá debido al parecido de su uniforme gris-grana con el del Barcelona el Júpiter cambió su colores durante esos años, por uno identico al Betis.

Desde su fundación el C.D. Júpiter también había fomentado otras secciones, destacando entre ellas la excursionista, que una vez independizada del club en el 1921 llegaría hasta nuestros días como “Agrupació Excursionista Icària”, pero también y en especial durante los años treinta la sección de atletismo del club se mostró muy activa y exitosa.

1936
El C.E. Júpiter participó en marzo de 1936 en la constitución en Barcelona del Comitè Català Pro Esports Populars (CCEP), se trataba de una nueva institución impulsada por entidades deportivas de los barrios de Barcelona (Poble Nou, Sants, Sant Andreu i Sant Martí) y que recogía el auténtico espiritu olímpico en contraposición a las cercanas Olimpiadas de Berlín y su utilización por el régimen nazi, la iniciativa nació con muy poco tiempo por delante, después del triunfo del Frente Popular de Febrero, y tenía un marcado carácter antifascista, proponiendo la socialización del deporte para que llegara a las capas sociales trabajadoras. A pesar de de lo precipitado, enseguida obtuvo una masiva respuesta de las organizaciones obreras de toda Europa que veían con mucha preocupación el ascenso al poder del fascismo y el nazismo. Su primera iniciativa fue la celebración de un festival deportivo como muestra de solidaridad con Ernest Thaelmann, un comunista alemán encarcelado por Hitler, con la disputa futbolística de selecciones obreras de Asturias, Madrid, Valencia y Cataluña. Las semifinales se disputaron en el campo del Martinenc, otro histórico del vecino barrio del Clot, y la final se jugó en el del Júpiter con la victoria de la selección de Asturias, en una ambiente de puños en alto y gritos de “¡Uníos, Hermanos Proletarios!”.
Finalmente la “Olimpiada Popular” de Barcelona  no se llegó a inaugurar por el golpe de Estado de los militares.
Pero cuando esa “leyenda proletaria” del Júpiter alcanzó su punto más álgido fue aquel 19 de Julio de 1936, cuando fue protagonista de la Historia en mayúscula, como nos lo narra Agustín Guillamón***: “El campo de
fútbol del Júpiter de la calle Lope de Vega fue utilizado como punto de
encuentro desde el que iniciar la insurrección obrera contra el alzamiento
militar, por la cercanía del domicilio de la mayoría de anarquistas del grupo
“Nosotros” y la enorme militancia cenetista existente en el barrio.
El Comité de Defensa de Pueblo Nuevo había requisado dos camiones de una
cercana fábrica textil, que fueron aparcados junto al campo del Júpiter, que
los anarquistas probablemente utilizaban también como arsenal clandestino”.

Momentos de euforia entre los trabajadores en la Rambla del Poblenou (Paseo del Triunfo)  por la derrota de los fascistas.
Además el Júpiter con la celebración de partidos de futbol y competiciones atléticas se mostró muy activo a la hora de recoger dinero para la ayuda de las Milicias que luchaban en el frente, pero también para el Banco de Sangre y el Socorro Rojo. Precisamente en esta temporada 1936-37 el club volvería a ganar el campeonato de Catalunya de segunda categoria. 

Fueron tiempos agitados y convulsos, pues no en balde desde el primer día de la derrota del ejército faccioso, Barcelona fue el gran escenario de una auténtica revolución impulsada por las bases obreras de la CNT-FAI, pero también y no conviene olvidarlo, de una contrarrevolución (ERC, PSUC,etc) que día a día pugnaba por el retorno del “orden burgués” y también, por otro lado, de la actuación clandestina de los quintacolumnistas, falangistas, somatenes y otros elementos fascistas, que conspiraban y venían a enturbiar y enrarecer aún más la dificil vida cotidiana.

Un ejemplo de ello ocurrió el 21 de Noviembre de 1936 en el que tuvo lugar un trágico y misterioso suceso en el campo del Club de Futbol Júpiter cuando se encontraron asesinados los militares, comandante Emilio Escobar Udaondo de la Guardia Nacional Republicana (antigua Guardia Civil) y miembro de la dirección de la Escuela de Guerra y el capitán de la Aeronáutica Aurelio Martínez Jiménez, profesor en la misma escuela, un incidente que nadie llegó a explicar ni investigar jamás. La noticia también pasó algo inadvertida, con la ciudad paralizada y aturdida por la muerte en el frente de Durruti. Aún hoy nadie ha echado luz sobre el asunto, aunque parece evidente de que las patrullas no cometerían la estupidez de asesinar en un terrreno afín así como a un personaje como Emilio Escobar que estaba incluido en las listas de masones, intocables para los anarquistas. Por lo que todo parece señalar que fue obra de esa quintacolumna de la que hablábamos, si bien algún historiador lo quiere relacionar sin argumentarlo con una conspiración descubierta esos días, un complot del partido nacionalista “Estat Català” contra Companys y que pretendía asesinar a los principales lideres anarquistas.
De los últimos partidos antes de la entrada de Franco en Barcelona. C.E. Europa – C.E. Júpiter
Acabada la guerra con  la victoria del  Ejército del dictador Franco y de la Oligarquía española y catalana que le apoyó, se abrió la veda a la delación y la persecución a todo aquel sospechoso de “desafecto al Régimen·, y el caracter obrero y rebelde del Júpiter estuvo en el punto de mira de las nuevas autoridades sedientas de venganza, se volvió a prohibir el escudo e incluso su nombre se cambió por el de Hércules(!). El periódico barcelonés La Vanguardia el 28 de Mayo de 1939 comentaba el retorno del club a los terrenos de juego con estas palabras: “El Hércules (antes Júpiter) hará hoy su presentación en el campo de la U.D. San Martín volviéndose a tiempos de duras y competidas luchas,  nobles y libres de venenos políticos, de las cuales resultó la potencia del gran fútbol barcelonés”. Cabe decir que el “U.D. San Martín” era el FC Martinenc a quien los capitostes fascistas también cambiaron el nombre. 

Aunque en el caso del Júpiter parece que las autoridades  les parecía poco el cambio de nombre y para borrar definitivamente su identidad pensaron en convertirlo  en el equipo filial del RCD Español, cosa que finalmente por fortuna no cuajó, sea por como dice Andreu Mitjans por el respeto conseguido con el traspaso de jugadores al FC. Barcelona, o bien por el repudio de influyentes aficionados blanquiazules, en las antípodas ideológicas del Júpiter.

C.D. Júpiter – F.C. Barcelona (1944)
En 1948 el club inaugura el campo de La Verneda, de la calle Agricultura en el mismo Sant Martí de Provençals, donde aún juega y deja aquel emblemático estadio de la Plaza Lope de Vega. Algunos lo consideraron un exilio a una zona entonces despoblada, y aunque ese nuevo barrio en pleno desarrollismo se llenó de inmigrantes,  de clase trabajadora, la “trabazón” del club con esa “clase” no volvió a ser la de antes y seguramente no fue por culpa del Júpiter sino porque el movimiento obrero nunca recuperó su fuerza, para eso “sirvió” la Dictadura! Hoy ni el Poblenou es aquel barrio proletario ni se le asocia al C.E. Júpiter, hoy es el club de La Verneda.
Si bien aún muchos vecinos del Poblenou siguen al C.E. Júpiter pocas son las referencias que quedan como este bar en la Plaza Lope de Vega,  hoy Jardins Josep Trueta.

—oOo—

*Crisanto Bosch “Tin”, era
un  extremo zurdo que llegó a ser
internacional en ocho ocasiones. Nacido el 26 de Diciembre de 1907 en el
Passatge Bosch i Labrús, junto a Pere IV, de pequeño empezó su andadura
futbolística en los infantiles del Júpiter para subir muy joven hasta el primer
equipo, de donde pasó al Terrasa con un contrato profesional de seis mil
pesetas. Pronto el  RCD Español  se fijó en Crisanto y lo fichó la temporada
1928-29, llegando a formar uno de los equipos más competitivos con el que
ganaron el Campeonato de Catalunya y España.

Crisanto ligaría su vida al equipo perico
siendo protagonista de unos hechos que demuestran  su defensa del patrimonio del Español y que
ni compartía ni estaba muy ducho en ideales revolucionarios. Era diciembre de
1936, en plena guerra civil, cuando en el campo de les Corts  del Barcelona se celebra el último partido del Campeonato catalán ya decidido a favor
del Español. Estaba perdiendo por 5 a 1  cuando en los últimos minutos se produce una
tangana, y un grupo de militantes de Estat Català, al grito de “Feixistes, que
sou uns feixistes” saltan al campo y rodean a los
jugadores pericos con ánimo de agredirles, y al momento también lo hacen unos
milicianos de la FAI armados con fusiles que los salvaron de una paliza segura. Tiempo
después Crisanto, que en el momento de los hechos era director deportivo del “comité” que entonces
gestionaba el club, relatando los hechos expresaba: “Me dio ganas de gritar a favor de ‘las FAI’. /…/ Al día siguiente se
presentó un jefazo de las FAI, un tal Eroles, que era muy fiero por lo visto y
me pidió las listas de socios del club. Afortunadamente las había destruido,
porque sus intenciones eran bien claras”. Desde luego 
Dionis Eroles, jefe de los Servicios de Orden Público, no era un santo pero
entre las peñas del Español en los años veinte se había creado aquel grupo fascista de la Peña Ibérica.

**“Club Sportiu Júpiter. El equipo de los obreros que hicieron la revolución”

*** Agustín Guillamón, es el historiador que mejor ha estudiado y documentado ese período. Agustín vivió buena parte de su infancia en el Poblenou, en el “Barrio de la Plata”. Para él la Historia forma parte de un combate por la memoria y su defensa , ya que “la Historia Oficial es la historia de la burguesía, y hoy tiene por misión mitificar los nacionalismos, la democracia liberal y la economía de mercado, para convencernos de que son eternos, inmutables e inamovibles.”
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SOBRE LAS SIMBOLOGÍAS DE GINESI EN EL CEMENTERIO

Creo que vale la pena volver sobre el tema de las simbologías en la arquitectura de Ginesi, representadas en el Cementerio del Este y profundizar más sobre sus“posibles referencias masónicas”*.
Aunque  creo que sobre la hipotética relación de Ginesi con la masonería, nadie puede tener la certeza ni a favor ni en contra, el tema sí que reclama mejor desarrollo. Así, sin pretender ser academicista, pues no está a mi alcance, y sin dejar de ser subjetivo,  que tampoco lo está, sí que intentaré desarrollar los pros y los contras siguiendo cierto rigor y ser algo que le viene como anillo al dedo a este post,ecléctico.
Como ya hemos  repetido en este blog, el arquitecto Antonio Ginesi (1790 – 1824), vice-cónsul del gran Ducado de Toscana fue el encargado en 1818 de construir el Cementerio del Este, sobre el mismo terreno que había ocupado el anterior,destruido por las tropas napoleónicas y lo hace  inspirado  en un cementerio como el de Livorno.Siguiendo un estilo neoclásico,
Ginesi tiene el atrevimiento de  romper el canon académico en una obra sufragada por la Iglesia, al añadir elementos esotéricos del Antiguo Egipto. Y digo atrevimiento pues al joven arquitecto le llovieron las críticas desde los más diversos ámbitos. Muy de joven Ginesi viaja por Grecia y Egipto estudiando su arquitectura lo que le dota del talento para escribir con sólo 23 años su “Nuovo corso d’architettura civile… “(Florencia, 1813).

En 1814 parece que ya se estableció en Barcelona, pues otras fuentes dan la fecha de 1815.  Son tiempos en los que Fernando VII restaura el absolutismo, persigue a liberales y constitucionalistas, restableciendo la temida Inquisición.
Sólo empezar el 1815 se promulga un edicto que prohibía y condenaba a la masonería. Ante esta situación de persecución prácticamente desapareció toda actividad de las logias y a título individual sus simpatizantes guardaban total discreción de sus simpatías. En 1818, Antonio Ginesi que se encontraba en Barcelona como vice-cónsul de la Toscana es encargado por el Obispo Sitjar de construir el nuevo cementerio en detrimento de otros arquitectos más afamados como Antoni Celles, con quien Ginesi tendrá una larga y agria polémica en las páginas del Diario de Barcelona. 



Ginesi construye dos pirámides en la fachada a pocos metros y a ambos lados de la entrada principal. Pero no son estructurales sino un adorno plano que las sugiere, de hecho son triángulos equiláteros, un símbolo esotérico para la masonería pero también para el Antiguo Egipto y el cristianismo. En su interior ese ojo (el que todo lo ve) que según una lectura más académica “no es más que un vano para iluminar el interior, idénticos a los que pueden verse en infinidad de diseños de la época”. Pero aquí su funcionabilidad sería más bien estética pues está cubierto en su interior.
A principios del siglo XIX  con la campaña napoleónica de Egipto, se puso de moda la antigua simbología de aquel país y fueron bastantes los arquitectos que incluyeron a la pirámide como elemento en sus proyectos funerarios.
Otros símbolos aparecen en la capilla situada en la otra parte del cementerio que Ginesi acabó, en su fachada rematada por un doble frontón. Se trata del “Uroboros”, la serpiente que se muerde la cola, símbolo egipcio de la eternidad. Un símbolo que Cagliostro, alto masón, adoptó como símbolo secreto y que Ginesi según un dibujo repetía originalmente en su proyecto de la fachada de la entrada principal. También por encima, el triángulo isósceles  con los haces de luz resplandecientes, aunque en la reconstrucción parece que se dejaron el ojo.
Todos ellos, símbolos compartidos por “creencias paganas o religiosas”, que hacen imposible llegar a una conclusión definitiva.
Fachada de la Capilla del Cementerio del Este proyectada por Ginesi.
Símbolos también utilizados por la Masonería
Aparte de esos elementos construidos en vida de Ginesi no nos podemos hacer una idea exacta de su proyecto inicial pues su prematura muerte puso en otras manos  su finalización, y es más se perdió su documentación original (!).En 1821 arriban a Barcelona un gran número de inmigrantes italianos, masas de fugitivos de las revoluciones carbonarias fracasadas del Piamonte y Nápoles. No sé si Ginesi, diplomático y hombre ilustrado tendría algún contacto con ellos.También es en este Trienio Liberal cuando la masonería reaparece con fuerza en los medios políticos y se constituyen nuevas logias, tampoco parece que el nombre de Ginesi aparezca en la historiografía que trata el asunto. Pero Ginesi era un hombre discreto, del que el Diario Constitucional de Barcelona a propósito de las alabanzas a su capilla comentaba: “ha querido esconder sus talentos hasta sus más íntimos amigos, y se ha sepultado en el olvido hasta cuasi el presente día, después de haber sido pocos años atrás la admiración de Italia.”
Parte trasera de la Capilla con su peristilo  y el característico suelo “a cuadros”.
Escasas fueron  las obras de Ginesi, se tiene noticias de un palacete situado detrás de la Iglesia  de Santa Mónica, desaparecido hace años, y de que también fue el artífice del Templo a la Libertad**, del Pla de Palau, inaugurado a  finales del Trienio Liberal, con una función pedagógica y simbólica de exaltación del liberalismo a través de los nuevos mártires, básicamente militares muertos o sacrificados en su batalla contra el despotismo. El Templo, situado en el centro de la plaza de la Constitución sería arrasado al poco con la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luís que restablecerían el poder absoluto de Fernando VII.También sería ya en 1823 cuando Ginesi tiene que abandonar aquella discreción de la que hablaba aquel periódico para desde otro, el Diario de Barcelona, defenderse de los ataques furibundos de Antonio Celles, máximo exponente de la arquitectura académica.
Ante las acusaciones de cismático, de mal gusto y  de mestizo egipcio-greco-romano, Ginesi se defiende y aboga por lo ecléctico: “vivimos felices días en que las naciones son mutuamente discípulas y maestras, y atentas sólo al grande objeto de la ilustración universal, parece que intentan borrar los límites con los que la casualidad las dividió” y por momentos en su discurso aparece ese espíritu que nos hace “imaginar” hipótesis, aunque de hecho las ideas mismas, como aquellos países de los que recogió inspiración Ginesi, ya son vasos comunicantes y  más cuando coinciden en el tiempo.
Ginesi murió en  1824, a la edad de 33 años, siendo enterrado en el mismo Cementerio del Este***.

*Xavi Casinos en su obra “Passejades per la Barcelona maçònica” nos dice que: “En la fachada principal del cementerio del Poblenou encontramos uno de los símbolos de inspiración egipcia más vinculados con la masonería: dos formas piramidales a ambos lados de la entrada con unas oberturas en forma de ojo cerca del vértice superior. Es el ojo que todo lo ve -en términos masónicos- sobre la pirámide, una representación que se puede encontrar en las logias…”, no sin antes “puntualizar que no hay ninguna constancia documental de que Ginesi fuese masón” y añadir que: “Uno de los primeros en adaptar la simbología egipcia a la masonería fue Giuseppe Bálsamo, más conocido como Cagliostro. Aventurero y charlatán, el italiano se instaló en Barcelona en 1768 protegido por el capitán general, el conde de Ricla. En su estancia en la capital de Cataluña residió en el entonces famoso Hostal del Sol, en la calle del barrio de Ribera que hoy lleva este nombre. Durante el tiempo que permaneció en Barcelona fundó algunas logias de las que no ha quedado constancia documental.
** “En la Plaça de Palau se construye un Templo de la Libertad, algo muy en la lógica 
republicana. Al parecer estaba decorada con motivos masónicos” (“Barcelona rebelde: guía histórica de una ciudad”, Guillem Martínez, pág.163)
***Por las fuentes no se llega a una conclusión 
sobre donde en concreto fue enterrado o acabó siendo sepultado Ginesi. Si bien quizás sea cierto lo que se dice en el libro “Un passeig pel Cementiri de Poblenou” ,de que sus restos ocuparon un lugar en la capilla, otros lo sitúan en uno de esos nichos igualitarios.