Un paseo por las ruinas del Poblenou, el que fue gran barrio obrero de Barcelona.

Cementerio

SOBRE LAS SIMBOLOGÍAS DE GINESI EN EL CEMENTERIO

Creo que vale la pena volver sobre el tema de las simbologías en la arquitectura de Ginesi, representadas en el Cementerio del Este y profundizar más sobre sus“posibles referencias masónicas”*.
Aunque  creo que sobre la hipotética relación de Ginesi con la masonería, nadie puede tener la certeza ni a favor ni en contra, el tema sí que reclama mejor desarrollo. Así, sin pretender ser academicista, pues no está a mi alcance, y sin dejar de ser subjetivo,  que tampoco lo está, sí que intentaré desarrollar los pros y los contras siguiendo cierto rigor y ser algo que le viene como anillo al dedo a este post,ecléctico.
Como ya hemos  repetido en este blog, el arquitecto Antonio Ginesi (1790 – 1824), vice-cónsul del gran Ducado de Toscana fue el encargado en 1818 de construir el Cementerio del Este, sobre el mismo terreno que había ocupado el anterior,destruido por las tropas napoleónicas y lo hace  inspirado  en un cementerio como el de Livorno.Siguiendo un estilo neoclásico,
Ginesi tiene el atrevimiento de  romper el canon académico en una obra sufragada por la Iglesia, al añadir elementos esotéricos del Antiguo Egipto. Y digo atrevimiento pues al joven arquitecto le llovieron las críticas desde los más diversos ámbitos. Muy de joven Ginesi viaja por Grecia y Egipto estudiando su arquitectura lo que le dota del talento para escribir con sólo 23 años su “Nuovo corso d’architettura civile… “(Florencia, 1813).

En 1814 parece que ya se estableció en Barcelona, pues otras fuentes dan la fecha de 1815.  Son tiempos en los que Fernando VII restaura el absolutismo, persigue a liberales y constitucionalistas, restableciendo la temida Inquisición.
Sólo empezar el 1815 se promulga un edicto que prohibía y condenaba a la masonería. Ante esta situación de persecución prácticamente desapareció toda actividad de las logias y a título individual sus simpatizantes guardaban total discreción de sus simpatías. En 1818, Antonio Ginesi que se encontraba en Barcelona como vice-cónsul de la Toscana es encargado por el Obispo Sitjar de construir el nuevo cementerio en detrimento de otros arquitectos más afamados como Antoni Celles, con quien Ginesi tendrá una larga y agria polémica en las páginas del Diario de Barcelona. 



Ginesi construye dos pirámides en la fachada a pocos metros y a ambos lados de la entrada principal. Pero no son estructurales sino un adorno plano que las sugiere, de hecho son triángulos equiláteros, un símbolo esotérico para la masonería pero también para el Antiguo Egipto y el cristianismo. En su interior ese ojo (el que todo lo ve) que según una lectura más académica “no es más que un vano para iluminar el interior, idénticos a los que pueden verse en infinidad de diseños de la época”. Pero aquí su funcionabilidad sería más bien estética pues está cubierto en su interior.
A principios del siglo XIX  con la campaña napoleónica de Egipto, se puso de moda la antigua simbología de aquel país y fueron bastantes los arquitectos que incluyeron a la pirámide como elemento en sus proyectos funerarios.
Otros símbolos aparecen en la capilla situada en la otra parte del cementerio que Ginesi acabó, en su fachada rematada por un doble frontón. Se trata del “Uroboros”, la serpiente que se muerde la cola, símbolo egipcio de la eternidad. Un símbolo que Cagliostro, alto masón, adoptó como símbolo secreto y que Ginesi según un dibujo repetía originalmente en su proyecto de la fachada de la entrada principal. También por encima, el triángulo isósceles  con los haces de luz resplandecientes, aunque en la reconstrucción parece que se dejaron el ojo.
Todos ellos, símbolos compartidos por “creencias paganas o religiosas”, que hacen imposible llegar a una conclusión definitiva.
Fachada de la Capilla del Cementerio del Este proyectada por Ginesi.
Símbolos también utilizados por la Masonería
Aparte de esos elementos construidos en vida de Ginesi no nos podemos hacer una idea exacta de su proyecto inicial pues su prematura muerte puso en otras manos  su finalización, y es más se perdió su documentación original (!).En 1821 arriban a Barcelona un gran número de inmigrantes italianos, masas de fugitivos de las revoluciones carbonarias fracasadas del Piamonte y Nápoles. No sé si Ginesi, diplomático y hombre ilustrado tendría algún contacto con ellos.También es en este Trienio Liberal cuando la masonería reaparece con fuerza en los medios políticos y se constituyen nuevas logias, tampoco parece que el nombre de Ginesi aparezca en la historiografía que trata el asunto. Pero Ginesi era un hombre discreto, del que el Diario Constitucional de Barcelona a propósito de las alabanzas a su capilla comentaba: “ha querido esconder sus talentos hasta sus más íntimos amigos, y se ha sepultado en el olvido hasta cuasi el presente día, después de haber sido pocos años atrás la admiración de Italia.”
Parte trasera de la Capilla con su peristilo  y el característico suelo “a cuadros”.
Escasas fueron  las obras de Ginesi, se tiene noticias de un palacete situado detrás de la Iglesia  de Santa Mónica, desaparecido hace años, y de que también fue el artífice del Templo a la Libertad**, del Pla de Palau, inaugurado a  finales del Trienio Liberal, con una función pedagógica y simbólica de exaltación del liberalismo a través de los nuevos mártires, básicamente militares muertos o sacrificados en su batalla contra el despotismo. El Templo, situado en el centro de la plaza de la Constitución sería arrasado al poco con la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luís que restablecerían el poder absoluto de Fernando VII.También sería ya en 1823 cuando Ginesi tiene que abandonar aquella discreción de la que hablaba aquel periódico para desde otro, el Diario de Barcelona, defenderse de los ataques furibundos de Antonio Celles, máximo exponente de la arquitectura académica.
Ante las acusaciones de cismático, de mal gusto y  de mestizo egipcio-greco-romano, Ginesi se defiende y aboga por lo ecléctico: “vivimos felices días en que las naciones son mutuamente discípulas y maestras, y atentas sólo al grande objeto de la ilustración universal, parece que intentan borrar los límites con los que la casualidad las dividió” y por momentos en su discurso aparece ese espíritu que nos hace “imaginar” hipótesis, aunque de hecho las ideas mismas, como aquellos países de los que recogió inspiración Ginesi, ya son vasos comunicantes y  más cuando coinciden en el tiempo.
Ginesi murió en  1824, a la edad de 33 años, siendo enterrado en el mismo Cementerio del Este***.

*Xavi Casinos en su obra “Passejades per la Barcelona maçònica” nos dice que: “En la fachada principal del cementerio del Poblenou encontramos uno de los símbolos de inspiración egipcia más vinculados con la masonería: dos formas piramidales a ambos lados de la entrada con unas oberturas en forma de ojo cerca del vértice superior. Es el ojo que todo lo ve -en términos masónicos- sobre la pirámide, una representación que se puede encontrar en las logias…”, no sin antes “puntualizar que no hay ninguna constancia documental de que Ginesi fuese masón” y añadir que: “Uno de los primeros en adaptar la simbología egipcia a la masonería fue Giuseppe Bálsamo, más conocido como Cagliostro. Aventurero y charlatán, el italiano se instaló en Barcelona en 1768 protegido por el capitán general, el conde de Ricla. En su estancia en la capital de Cataluña residió en el entonces famoso Hostal del Sol, en la calle del barrio de Ribera que hoy lleva este nombre. Durante el tiempo que permaneció en Barcelona fundó algunas logias de las que no ha quedado constancia documental.
** “En la Plaça de Palau se construye un Templo de la Libertad, algo muy en la lógica 
republicana. Al parecer estaba decorada con motivos masónicos” (“Barcelona rebelde: guía histórica de una ciudad”, Guillem Martínez, pág.163)
***Por las fuentes no se llega a una conclusión 
sobre donde en concreto fue enterrado o acabó siendo sepultado Ginesi. Si bien quizás sea cierto lo que se dice en el libro “Un passeig pel Cementiri de Poblenou” ,de que sus restos ocuparon un lugar en la capilla, otros lo sitúan en uno de esos nichos igualitarios.



EL PRIMER CEMENTERIO…

La inauguración en 1775 del Cementerio del Este de Barcelona, como elemento separado de las parroquias, siguiendo las costumbres higienistas, lo convierte en el más antiguo del país, diez años antesdel de San Ildefonso (Segovia) y doce de la Real Cédula que lo establece como norma en todos los “territorios del reino”.
Josep Climent i Avinent, Obispo de Barcelona (1706-1781).
Josep Climent i Avinent, obispo de Barcelona del 1766 al 1775,  propuso la realización de un cementerio alejado de la ciudad, fuera de sus murallas, y que fuese común a todas sus parroquias. La primera idea surge en 1768 cuando consigue del monarca Carlos III unos terrenos que habían expropiados a los jesuitas, expulsados de España un año antes.
Climent, considerado como “ilustrado” por muchos historiadores, es un personaje complejo, alterna ideas “modernas” para su época con su profundo y estricto “reformismo”, que le lleva a criticar al racionalismo y enciclopedismo francés, al que califica como “hez de los siglos”, y que con su rigidez moral
le lleva a decir, refiriéndose a Barcelona, “ este pueblo era
un infierno de lascivia, una Babilonia y se ha empeorado después que le gobierna un zardanápalo…”, el “zardanápolo” era el Conde de
Ricla, Capitán General de Catalunya y Secretario de la Guerra después, con el que estuvo en permanente conflicto. Un conflicto que mostrará otros rasgos más humanos del Obispo cuando se produce la revuelta de las quintas de 1773 y donde
después de una cruel represión con 14 muertos, protege a los rebeldes que encuentran cobijo en la Catedral.
Así pues, Josep Climent fue un hombre de carácter fuerte, enérgico y resolutivo, que en el caso que nos ocupa, la construcción del primer Cementerio fue determinante. El 13 de Marzo de 1775, dos días antes de presentar su renuncia, inaugura el nuevo cementerio de Barcelona, dentro del municipio de Sant Martí de Provençals, sus obras habían comenzado dos añosantes, y en Octubre se vuelve a su Castellón natal.
Dibujo basado en un plano de 1780, en el que aparece el camino al Cementerio.
Aquel cementerio tenía una planta rectangular, con altos muros para evitar las profanaciones. La capilla de su interior no animó a los creyentes a frecuentar un paraje despoblado y solitario. Tras la expectación inicial el nuevo cementerio contó con la oposición y rechazo de los habitantes de Barcelona, que siguieron durante unos años enterrando a sus difuntos identro de las murallas y sólo sirvió como sepultura de los pobres que morían en el hospital, acabando
como osario y entrando en un periodo de abandono, hasta que en 1813 las tropas napoleónicas lo destruyen por motivos de “estrategia militar”.
En 1818 se inicia, en el mismo lugar que el anterior, la construcción del nuevo Cementerio del Este, bajo el impulso del Obispo Sitjar, por el joven arquitecto Antonio Ginesi, encargado del proyecto, y fue inaugurado al año siguiente, cuando aún estaba inacabado.
Pero también éste nuevo recinto por su misma ubicación, granjeó muestras de rechazo y generó rumores y leyendas, como las que nos muestra el etnólogo y folclorista, Joan Amades: “Quan va inaugurar-se el cementiri que avui qualifiquem de Vell, al Poble Nou, que vingué a substituir els parroquials, la seva rodalia estava molt despoblada; sobretot de nit, baixaven molts llops, que furgaven les fosses i devoraven les restes dels difunts. Tant es així que l’any 1826 el municipi es veié obligat a prendre mesures per esquivar els llops del cementiri. El cas arriba a coneixement del veinat, que s’esborroná i promogué un moviment de protesta i de
resistencia a concórrer al cementiri per por que els familiars difunts no fossin devorats pels llops.La gent posa molta resistencia a no enterrar els difunts als fossars parroquials. Deien també que els fossers, allí, en aquell desterrament, ningú no els veia i desenterraven els difunts i es venien les despulles per fer botifarres i per fer sabó; igualment pretenien que els robaven les joies i les robes bones. Es contava d’una noia molt rica que la van enterrar tota enjoiada i ais tres o quatre dies les joies que portava les compra una párenta de la difunta a un argenter de l’Argenteria per a una noiaque li havia d’ésser nora. /../

Quan es van abolir els fossars parroquials i es funda el cementiri Vell s’establí a Barcelona el costum d’enterrar en nínxol, puix que fins aleshores s’havia sepultat a térra. Va correr la veu per la ciutat que els penjats i condemnats no els fóra permés d’ésser enterrats en nínxol, que aleshores passá a ésser enterrament distingit, i hom digué que era obligat de colgarlos a terra. Entre el veïnat es desperta aversió a deixar els difunts a térra, puix deien que feia condemnat, i totes les famílies van fer  per assegurar-se que ni ell ni cap dels seus havien de sepultar-se com els penats. Entre la gent humil posseir un nínxol es considerava com una propietatimportant i donava certa categoria.” Traducción al castellano 

Grabado de mediados del siglo XIX, con el cenotafio diseñado por Ginesi.

:::::::::CEMENTERIO DEL ESTE (entrada):::::::::

MORS OMNIBUS COMMUNIS (La muerte es común a todos)
El Cementerio del Poblenou, también conocido como Cementiri de l’Est o Cementiri Vell, se crea en el 1775 para vaciar las fosas de las parroquias de Barcelona, por impulso del Obispo Josep Climent, hombre de ideas reformadoras, que por cuestiones de salubridad lo sitúa fuera de las murallas de la ciudad, en unos terrenos cercanos a la playa en el municipio de sant Martí de Provençals.De la primera expectación se pasó al poco al rechazo y al abandono. Cuestiones de disputas económicas y de costumbres relegó su uso como osera y entierro de los muertos del Hospital de Sant Pau. En 1813 fue destruido por las tropas de Napoleón por razones militares de defensa, y tres años después se reconstruye en un sobrio estilo neoclásico por el arquitecto Antonio Ginesi, con referencias al Egipto faraónico, tan de moda en aquella época, lo que le da ese aspecto esotérico añadido al funerario. El recinto adoptó un pretendido tratamiento igualitario en las tumbas, con la construcción de nichos a la estela del concepto democrático liberal, éstos eran ocupados por las familias pudientes, comerciantes y aristócratas mientras que trabajadores y gente humilde eran enterrados en las fosas comunes. Pero con el tiempo la misma clase burguesa con voluntad de distinguirse inicia la construcción de los panteones, en los espacios centrales que ocupaban jardines. Y allí se dan la mano la pompa, la ostentación y el valor especulativo del terreno, tan omnipresente desde siempre en el barrio.

:::::::::Francesc Canals Ambrós, “El Santet”:::::::::

En el Cementerio del Poblenou existe una tumba que sin duda es la más visitada, es el nicho en el que descansan los restos de Francesc Canals Ambrós, “El Santet“, que fue un joven que con apenas 22 años murió en el año 1899, según parece debido a la tuberculosis.
Vivía en la Plaça de la Llana con su familia y su padre, que era ciego, tenía un pequeño negocio de esteras. Francesc poseía fama de buena persona y desde la temprana edad de 14 años trabajó en los “Grandes Almacenes El Siglo”.

Los “Grandes Almacenes El Siglo”, unos almacenes para clases acomodadas

Tras su muerte, fueron sus compañeras de trabajo las que recordando su carácter caritativo y porque tenía fama de poseer dotes de adivinación, quienes ayudaron a popularizar el hecho de demandar su intercesión a la hora de obrar favores o prodigios. Se dijo que había predicho la fecha de su muerte y el incendio que consumió los almacenes “El Siglo”, aunque esto sucedió 33 años después.
Sin duda fruto de la superstición y de la influencia espiritista de la época se generó esa creencia milagrera, siempre que las peticiones no fueran de dinero. 
Un ritual concreto que hoy cumple la fórmula siguiente, el deseo anotado en un papel es introducido por la ranura del cristal de la lápida, después una sentida oración y por la derecha sin mirar atrás, se deja su tumba.
Sólo hace falta ver la cantidad de flores y exvotos que rodean la tumba y que ocupan doce de los nichos de alrededor, que se dejaron vacíos
, para convencerse de que seguimos teniendo los mismos miedos ancestrales que aquella gente de hace más de un siglo.



SOBRE LAS SIMBOLOGÍAS DE GINESI EN EL CEMENTERIO


Creo que vale la pena volver sobre el tema de las simbologías en la arquitectura de Ginesi, representadas en el Cementerio del Este y profundizar más sobre sus “posibles referencias masónicas
”*.
Aunque  creo que sobre la hipotética relación de Ginesi con la masonería, nadie puede tener la certeza ni a favor ni en contra , el tema sí que reclama mejor desarrollo. Así, sin pretender ser academicista, pues no está a mi alcance, y sin dejar de ser subjetivo,  que tampoco lo está, sí que intentaré desarrollar los pros y los contras siguiendo cierto rigor y ser algo que le viene como anillo al dedo a este post, ecléctico.
Como ya hemos  repetido en este blog, el arquitecto Antonio Ginesi (1790 – 1824), vice-cónsul del gran Ducado de Toscana fue el encargado en 1818 de construir el Cementerio del Este, sobre el mismo terreno que había ocupado el anterior,destruido por las tropas napoleónicas y lo hace  inspirado  en un cementerio como el de Livorno.
Siguiendo un estilo neoclásico, Ginesi tiene el atrevimiento de  romper el canon académico en una obra sufragada por la Iglesia, al añadir elementos esotéricos del Antiguo Egipto. Y digo atrevimiento pues al joven arquitecto le llovieron las críticas desde los más diversos ámbitos. Muy de joven  Ginesi viaja por Grecia y Egipto estudiando su arquitectura lo que le dota del talento para escribir con sólo 23años su “Nuovo corso d’architettura civile… “(Florencia, 1813).

En 1814 parece que ya se estableció en Barcelona, pues otras fuentes dan la fecha de 1850.  Son tiempos en los que Fernando VII restaura el absolutismo, persigue a liberales y constitucionalistas, restableciendo la temida Inquisición.
Sólo  empezar el  1815 se promulga un edicto que prohibía y condenaba a la masonería. Ante esta situación de persecución prácticamente desapareció toda actividad de las logias y a título individual sus simpatizantes guardaban total discreción de sus simpatías. En 1818, Antonio Ginesi que se encontraba en Barcelona como vice-cónsul de la Toscana es encargado por el Obispo Sitjar de construir el nuevo cementerio en detrimento de otros arquitectos más afamados como Antoni Celles, con quien Ginesi tendrá una larga y agria polémica en las páginas del Diario de Barcelona

Ginesi construye dos pirámides en la fachada a pocos metros y a ambos lados de la entrada principal. Pero no son estructurales sino un adorno plano que las sugiere, de hecho son triángulos equiláteros, un símbolo esotérico para la masonería pero también para el Antiguo Egipto y el cristianismo. En su interior ese ojo (el que todo lo ve) que según una lectura más académica “no es más que un vano para iluminar el interior, idénticos a los que pueden verse en infinidad de diseños de la época”. Pero aquí su funcionabilidad sería más bienestética pues está cubierto en su interior.
A principios del siglo XIX  con la campaña napoleónica de Egipto, se puso de moda la antigua simbología de aquel país y fueron bastantes los arquitectos que incluyeron a la pirámide como elemento en sus proyectos funerarios.
Otros símbolos aparecen en la capilla situada en la otra parte del cementerio que Ginesi acabó, en su fachada rematada por un doble frontón. Se trata del “Uroboros”, la serpiente que se muerde la cola, símbolo egipcio de la eternidad. Un símbolo que Cagliostro, alto masón, adoptó como símbolo secreto y que Ginesi según un dibujo repetía originalmente en su proyecto de la fachada de la entrada principal. También por encima, el triángulo isósceles  con los haces de luz resplandecientes, aunque en la reconstrucción parece que se dejaron el ojo. Todos ellos, símbolos compartidos por “creencias paganas o religiosas”, que hacen imposible  llegar a una conclusión definitiva.
Fachada de la Capilla del Cementerio del Este proyectada por Ginesi.
Símbolos también utilizados por la Masonería
Aparte de esos elementos construidos en vida de Ginesi no nos podemos hacer una idea exacta de su proyecto inicial pues su prematura muerte puso en otras manos  su finalización, y es más se perdió su documentación original (!).En 1821 arriban a Barcelona un gran número de inmigrantes italianos, masas de fugitivos de las revoluciones carbonarias fracasadas del Piamonte y Nápoles. No sé si Ginesi, diplomático y hombre ilustrado tendría algún contacto con ellos.También es en este Trienio Liberal cuando la masonería reaparece con fuerza en los medios políticos y se constituyen nuevas logias, tampoco parece que el nombre de Ginesi aparezca en la historiografía que trata el asunto. Pero Ginesi era un hombre discreto, del que el Diario Constitucional de Barcelona a propósito de las alabanzas a su capilla comentaba: “ha querido esconder sus talentos hasta sus más íntimos amigos, y se ha sepultado en el olvido hasta cuasi el presente día, después de haber sido pocos años atrás la admiración de Italia.”
Parte trasera de la Capilla con su peristilo  y el característico suelo “a cuadros”.

Escasas fueron  las obras de Ginesi, se tiene noticias de una palacete situado detrás de la Iglesia  de Santa Mónica, desaparecido hace años, y de que también fue el artífice del Templo a la Libertad**, del Pla de Palau, inaugurado a  finales del Trienio Liberal, con una función pedagógica y simbólica de exaltación del liberalismo a través de los nuevos mártires, básicamente militares muertos o sacrificados en su batalla contra el despotismo. El Templo, situado en el centro de la plaza de la Constitución sería arrasado al poco con la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luís que restablecerían el poder absoluto de Fernando VII.También sería ya en 1823 cuando Ginesi tiene que abandonar aquella discreción de la que hablaba aquel periódico para desde otro, el Diario de Barcelona, defenderse de los ataques furibundos de Antonio Celles, máximo exponente de la arquitectura académica. Ante las acusaciones de cismático, de mal gusto y  de mestizo egipcio-greco-romano, Ginesi se defiende y aboga por lo ecléctico: “vivimos felices días en que las naciones son mutuamente discípulas y maestras, y atentas sólo al grande objeto de la ilustración universal, parece que intentan borrar los límites con los que la casualidad las dividió” y por momentos en su discurso aparece ese espíritu que nos hace “imaginar” hipótesis,  aunque de hecho las ideas mismas, como aquellos países de los que recogió inspiración Ginesi, ya son vasos comunicantes y  más cuando coinciden en el tiempo. Ginesi murió en  1824, a la edad de 33 años, siendo enterrado en el mismo Cementerio del Este***. 

* Xavi Casinos en su obra”Passejades per la Barcelona maçònica” nos dice que: “En lafachada principal del cementerio del Poblenou encontramos uno de los símbolos de inspiración egipcia más vinculados con la masonería: dos formas piramidales a ambos lados de la entrada con unas oberturas en forma de ojo cerca del vértice superior. Es el ojo que todo lo ve -en términos masónicos- sobre la pirámide, una representación que se puede encontrar en las logias…”, no sin antes “puntualizar que no hay ninguna constancia documentalde que Ginesi fuese masón” y añadir que: “Uno de los primeros en adaptar la simbología egipcia a la masonería fue Giuseppe Bálsamo, más conocido como Cagliostro. Aventurero y charlatán, el italiano se instaló en Barcelona en 1768 protegido por el capitán general, el conde de Ricla. En su estancia en la capital de Cataluña residió en el entonces famoso Hostal del Sol, en la calle del barrio de Ribera que hoy lleva este nombre. Durante el tiempo que permaneció en Barcelona fundó algunas logias de las que no ha quedado constancia documental.” ** “En la Plaça de Palau se construye un Templo de la Libertad, algo muy en la lógica republicana. Al parecer estaba decorada con motivos masónicos” (“Barcelona rebelde: guía histórica de una ciudad”, Guillem Martínez, pág.163)
 ***Por las fuentes no se llega a una conclusión sobre donde en concreto fue enterrado o acabó siendo sepultado Ginesi. Si bien quizás sea cierto lo que se dice en el libro “Un passeig pel Cementiri de Poblenou” ,de que sus restos ocuparon un lugar en la capilla, otros lo sitúan en uno de esos nichos igualitarios.

ALGUNAS SIMBOLOGÍAS EN EL CEMENTERIO

   Un dibujo de la entrada del Cementerio de 1841
La simbología de la muerte, con su precisa iconografía, tiene un lenguaje particular. Más allá de las cruces presentes en todo cementerio cristiano, se nos muestran ornamentos que poseen un contenido alegórico que a veces se nos escapa a la atención y que aquí desentrañaremos, sabedores de que estamos muy lejos de interpretar la mayoría de mensajes que encierran lápidas y mausoleos.
La particularidad de este cementerio ya se nos muestra desde la entrada. En la fachada diseñada por Antonio Ginesi destacan dos pirámides a ambos lados del pórtico de acceso. El cementerio que proyectó Ginesi es de estilo neoclásico pero incluye ciertos detalles o motivos que le valieron una agria polémica con academicistas y religiosos intransigentes. Creo personalmente que detrás de esas heterodoxas pirámides, no sólo se esconde la inspiración egipcia, tan de moda por aquellos tiempos, sino quizás algo mucho más sólido, la representación de un orden, de una jerarquía espiritual, del “ojo que todo lo ve”. En definitiva, que podría ser un símbolo de significación masónica. Aunque no tenemos ninguna noticia de que Ginesi, arquitecto, vicecónsul de la Toscana y muerto prematuramente en 1824, tuviese vínculos con dicha sociedad secreta, de hecho la misma arquitectura como disciplina forma parte esencial de dicha doctrina y por tanto no es tan raro que podamos relacionarla con un elemento tan característico.
Dejando a un lado esa hipótesis, entretengámonos sin pasar de la entrada aún con otros símbolos más “vulgares”, que se repiten tanto en las columnas como en la verja que rodea la plaza semicircular ajardinada de la entrada, todo posterior a Ginesi. Se trata de un símbolo también presente en lápidas y detalles del interior del recinto: la Adormidera.  La amapola del opio simboliza el sueño y la muerte, en definitiva, “el sueño eterno”. Es una visión dulce de la muerte, casi lasciva.
Otro símbolo que se repite sobre todo en los mausoleos, son de hecho dos: la primera letra del alfabeto griego y la última, Alfa y Omega, A y Ω. Significan el principio y el fin. Y aquí no es sólo la metáfora de la vida sino también como se denomina a Jesús en el Apocalipsis, en quien el fin se convierte de nuevo en principio.
Detengámonos ahora en uno de los mausoleos del departamento tercero. Se trata de un panteón bien conservado perteneciente a la familia de Josep Feliu Gusiñé, un rico hacendado barcelonés, y veremos como en dicho conjunto, firmado por J. Barba, se desarrollan los temas simbólicos que antes hemos apuntado, más otros que son más evidentes.

Pues evidente es la profusión de ángeles en diversas actitudes, ya que además de los del exterior, hay representados dos más en la pequeña capilla interior, formando parte de un mosaico que rodea a un talla en mármol de un Jesucristo en la cruz, especialmente bello. Los ángeles son la guía de las almas, los guardianes de la tumba y expectativa o promesa de paraíso celestial.
A ambos lados de la construcción aparecen en relieve nuestras letras, Alfa y Omega. La primera con un adorno floral de rosas, amor y belleza, y la última, con las adormideras, el sueño eterno.