Un paseo por las ruinas del Poblenou, el que fue gran barrio obrero de Barcelona.

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El JÚPITER (y II). Exploraciones en torno a una leyenda.

Callicó, capitán del Júpiter en aquella época
El Júpiter que ganó en 1925 el Campeonato de España B, era un equipo eminentemente de trabajadores, y ese carácter “no profesional del balón” lo siguió manteniendo durante los años, por lo que muchos de sus jugadores, cuando destacaban, eran fichados por el Barcelona, el Español o el Terrasa. Esa misma lógica hacía de él un equipo también irregular, lo que era un factor que daba épica a los triunfos, pero que a la vez paradojicamente también se mantenía con la derrota, una épica de la que están llenas las crónicas de sus partidos.
Una buena prueba de la “popularidad” del Júpiter de aquellos tiempos es su aparición en las colecciones de cromos y naipes, que regalaban las grandes marcas  de la época.
El Júpiter era un club “obrero” para lo bueno y para lo malo, y es que en determinadas temporadas y partidos, sus modestos seguidores para no pagar la entrada se agolpaban en los balcones y terrados de los pocos edificios que habían alrededor del  mítico campo de Lope Vega, como refleja, sin citarlo, la revista deportiva humorística “Xut”. 
 
Portada del gran dibujante humorístico Arturo Moreno
Situación del mítico campo del Júpiter entre las calles Lope de Vega, Espronceda, Pujades y Llull. (mapa de 1931)
Si se puede hablar de la “ideología” del club podríamos decir que no sólo representaba el carácter obrero del barrio sino que iba más allá, representaba su conciencia de clase, que en aquellos tiempos era anarquista, pero también que como todos  los clubs de futbol, buscaban ese arraigo local y aunque el barrio era un barrio de trabajadores inmigrantes en su mayoría, el club era “catalán”, lo que no implica que fuera “catalanista”. Bien entendido que ese “concepto ideológico” es algo general que el Júpiter y su entorno manifestaban por su modo de ser y hacer, y que ello no quiere decir ni mucho menos que sus jugadores eran anarquistas pues en su mayoría eran gente sencilla que ante la posibilidad de un contrato, aunque modesto por  entonces, lo tenían claro. Un ejemplo de eso podía ser aquel excelente futbolista nacido en el barrio, Crisanto Bosch “Tin”*.

Sobre la
presencia anarquista en el Júpiter, se emitió en el 2005 por la televisión
catalana un buen documental y valiosa joya periodística, por desgracia ya desaparecido de la
Televisió a la Carta de TV3, titulado “Per Júpiter” y realizado por Miquel
Martí Freixas i  Joan Tismineztky , donde
los entrevistados, sobre todo Huertas Clavería, reafirman esa importante influencia
anarquista en el club, aunque nadie llega a confirmar de forma taxativa, que aquella conocida
historia de la implicación del equipo en el transporte de armas fuera algo más que
una leyenda… Aunque una leyenda cierta para muchos, como aquel que fue presidente
del club**: “…en breve espacio de tiempo el estadio se transformó en un
arsenal. Las pistolas eran desmontadas y escondidas dentro de los balones
cuando jugaban fuera de su campo. De esta manera, obreros, futbolistas y
anarquistas llevaron sus batallas uno al lado del otro”. 
De muevo historia y leyenda aquí confluyen, una leyenda  por otro lado creible, ya por la
artificiosidad del método, demasiada para no ser cierto, como porque en los
años del pistolerismo (1917-1923) era Barcelona una ciudad donde era bastante
fácil conseguir armas cortas y entra dentro
del estilo de estratagemas que utilizaban los anarquistas para el transporte de “material delicado”.

Las temporadas 1927-28 y 1928-29  el Júpiter ganó de nuevo el campeonato de Catalunya de segunda categoría y con la llegada de la  2ª República el equipo volvería a recuperar el original escudo cuatribarrado con la estrella de cinco puntas prohibido durante la Dictadura de Primo de Rivera. Una histórica foto reproduce la entrega por el capitán del equipo de una insignia del club al President de la Generalitat, Francesc Macià. Era el 25 de Septiembre de 1931 en el campo de Lope de Vega. Curiosamente y quizá debido al parecido de su uniforme gris-grana con el del Barcelona el Júpiter cambió su colores durante esos años, por uno identico al Betis.

Desde su fundación el C.D. Júpiter también había fomentado otras secciones, destacando entre ellas la excursionista, que una vez independizada del club en el 1921 llegaría hasta nuestros días como “Agrupació Excursionista Icària”, pero también y en especial durante los años treinta la sección de atletismo del club se mostró muy activa y exitosa.

1936
El C.E. Júpiter participó en marzo de 1936 en la constitución en Barcelona del Comitè Català Pro Esports Populars (CCEP), se trataba de una nueva institución impulsada por entidades deportivas de los barrios de Barcelona (Poble Nou, Sants, Sant Andreu i Sant Martí) y que recogía el auténtico espiritu olímpico en contraposición a las cercanas Olimpiadas de Berlín y su utilización por el régimen nazi, la iniciativa nació con muy poco tiempo por delante, después del triunfo del Frente Popular de Febrero, y tenía un marcado carácter antifascista, proponiendo la socialización del deporte para que llegara a las capas sociales trabajadoras. A pesar de de lo precipitado, enseguida obtuvo una masiva respuesta de las organizaciones obreras de toda Europa que veían con mucha preocupación el ascenso al poder del fascismo y el nazismo. Su primera iniciativa fue la celebración de un festival deportivo como muestra de solidaridad con Ernest Thaelmann, un comunista alemán encarcelado por Hitler, con la disputa futbolística de selecciones obreras de Asturias, Madrid, Valencia y Cataluña. Las semifinales se disputaron en el campo del Martinenc, otro histórico del vecino barrio del Clot, y la final se jugó en el del Júpiter con la victoria de la selección de Asturias, en una ambiente de puños en alto y gritos de “¡Uníos, Hermanos Proletarios!”.
Finalmente la “Olimpiada Popular” de Barcelona  no se llegó a inaugurar por el golpe de Estado de los militares.
Pero cuando esa “leyenda proletaria” del Júpiter alcanzó su punto más álgido fue aquel 19 de Julio de 1936, cuando fue protagonista de la Historia en mayúscula, como nos lo narra Agustín Guillamón***: “El campo de
fútbol del Júpiter de la calle Lope de Vega fue utilizado como punto de
encuentro desde el que iniciar la insurrección obrera contra el alzamiento
militar, por la cercanía del domicilio de la mayoría de anarquistas del grupo
“Nosotros” y la enorme militancia cenetista existente en el barrio.
El Comité de Defensa de Pueblo Nuevo había requisado dos camiones de una
cercana fábrica textil, que fueron aparcados junto al campo del Júpiter, que
los anarquistas probablemente utilizaban también como arsenal clandestino”.

Momentos de euforia entre los trabajadores en la Rambla del Poblenou (Paseo del Triunfo)  por la derrota de los fascistas.
Además el Júpiter con la celebración de partidos de futbol y competiciones atléticas se mostró muy activo a la hora de recoger dinero para la ayuda de las Milicias que luchaban en el frente, pero también para el Banco de Sangre y el Socorro Rojo. Precisamente en esta temporada 1936-37 el club volvería a ganar el campeonato de Catalunya de segunda categoria. 

Fueron tiempos agitados y convulsos, pues no en balde desde el primer día de la derrota del ejército faccioso, Barcelona fue el gran escenario de una auténtica revolución impulsada por las bases obreras de la CNT-FAI, pero también y no conviene olvidarlo, de una contrarrevolución (ERC, PSUC,etc) que día a día pugnaba por el retorno del “orden burgués” y también, por otro lado, de la actuación clandestina de los quintacolumnistas, falangistas, somatenes y otros elementos fascistas, que conspiraban y venían a enturbiar y enrarecer aún más la dificil vida cotidiana.

Un ejemplo de ello ocurrió el 21 de Noviembre de 1936 en el que tuvo lugar un trágico y misterioso suceso en el campo del Club de Futbol Júpiter cuando se encontraron asesinados los militares, comandante Emilio Escobar Udaondo de la Guardia Nacional Republicana (antigua Guardia Civil) y miembro de la dirección de la Escuela de Guerra y el capitán de la Aeronáutica Aurelio Martínez Jiménez, profesor en la misma escuela, un incidente que nadie llegó a explicar ni investigar jamás. La noticia también pasó algo inadvertida, con la ciudad paralizada y aturdida por la muerte en el frente de Durruti. Aún hoy nadie ha echado luz sobre el asunto, aunque parece evidente de que las patrullas no cometerían la estupidez de asesinar en un terrreno afín así como a un personaje como Emilio Escobar que estaba incluido en las listas de masones, intocables para los anarquistas. Por lo que todo parece señalar que fue obra de esa quintacolumna de la que hablábamos, si bien algún historiador lo quiere relacionar sin argumentarlo con una conspiración descubierta esos días, un complot del partido nacionalista “Estat Català” contra Companys y que pretendía asesinar a los principales lideres anarquistas.
De los últimos partidos antes de la entrada de Franco en Barcelona. C.E. Europa – C.E. Júpiter
Acabada la guerra con  la victoria del  Ejército del dictador Franco y de la Oligarquía española y catalana que le apoyó, se abrió la veda a la delación y la persecución a todo aquel sospechoso de “desafecto al Régimen·, y el caracter obrero y rebelde del Júpiter estuvo en el punto de mira de las nuevas autoridades sedientas de venganza, se volvió a prohibir el escudo e incluso su nombre se cambió por el de Hércules(!). El periódico barcelonés La Vanguardia el 28 de Mayo de 1939 comentaba el retorno del club a los terrenos de juego con estas palabras: “El Hércules (antes Júpiter) hará hoy su presentación en el campo de la U.D. San Martín volviéndose a tiempos de duras y competidas luchas,  nobles y libres de venenos políticos, de las cuales resultó la potencia del gran fútbol barcelonés”. Cabe decir que el “U.D. San Martín” era el FC Martinenc a quien los capitostes fascistas también cambiaron el nombre. 

Aunque en el caso del Júpiter parece que las autoridades  les parecía poco el cambio de nombre y para borrar definitivamente su identidad pensaron en convertirlo  en el equipo filial del RCD Español, cosa que finalmente por fortuna no cuajó, sea por como dice Andreu Mitjans por el respeto conseguido con el traspaso de jugadores al FC. Barcelona, o bien por el repudio de influyentes aficionados blanquiazules, en las antípodas ideológicas del Júpiter.

C.D. Júpiter – F.C. Barcelona (1944)
En 1948 el club inaugura el campo de La Verneda, de la calle Agricultura en el mismo Sant Martí de Provençals, donde aún juega y deja aquel emblemático estadio de la Plaza Lope de Vega. Algunos lo consideraron un exilio a una zona entonces despoblada, y aunque ese nuevo barrio en pleno desarrollismo se llenó de inmigrantes,  de clase trabajadora, la “trabazón” del club con esa “clase” no volvió a ser la de antes y seguramente no fue por culpa del Júpiter sino porque el movimiento obrero nunca recuperó su fuerza, para eso “sirvió” la Dictadura! Hoy ni el Poblenou es aquel barrio proletario ni se le asocia al C.E. Júpiter, hoy es el club de La Verneda.
Si bien aún muchos vecinos del Poblenou siguen al C.E. Júpiter pocas son las referencias que quedan como este bar en la Plaza Lope de Vega,  hoy Jardins Josep Trueta.

—oOo—

*Crisanto Bosch “Tin”, era
un  extremo zurdo que llegó a ser
internacional en ocho ocasiones. Nacido el 26 de Diciembre de 1907 en el
Passatge Bosch i Labrús, junto a Pere IV, de pequeño empezó su andadura
futbolística en los infantiles del Júpiter para subir muy joven hasta el primer
equipo, de donde pasó al Terrasa con un contrato profesional de seis mil
pesetas. Pronto el  RCD Español  se fijó en Crisanto y lo fichó la temporada
1928-29, llegando a formar uno de los equipos más competitivos con el que
ganaron el Campeonato de Catalunya y España.

Crisanto ligaría su vida al equipo perico
siendo protagonista de unos hechos que demuestran  su defensa del patrimonio del Español y que
ni compartía ni estaba muy ducho en ideales revolucionarios. Era diciembre de
1936, en plena guerra civil, cuando en el campo de les Corts  del Barcelona se celebra el último partido del Campeonato catalán ya decidido a favor
del Español. Estaba perdiendo por 5 a 1  cuando en los últimos minutos se produce una
tangana, y un grupo de militantes de Estat Català, al grito de “Feixistes, que
sou uns feixistes” saltan al campo y rodean a los
jugadores pericos con ánimo de agredirles, y al momento también lo hacen unos
milicianos de la FAI armados con fusiles que los salvaron de una paliza segura. Tiempo
después Crisanto, que en el momento de los hechos era director deportivo del “comité” que entonces
gestionaba el club, relatando los hechos expresaba: “Me dio ganas de gritar a favor de ‘las FAI’. /…/ Al día siguiente se
presentó un jefazo de las FAI, un tal Eroles, que era muy fiero por lo visto y
me pidió las listas de socios del club. Afortunadamente las había destruido,
porque sus intenciones eran bien claras”. Desde luego 
Dionis Eroles, jefe de los Servicios de Orden Público, no era un santo pero
entre las peñas del Español en los años veinte se había creado aquel grupo fascista de la Peña Ibérica.

**“Club Sportiu Júpiter. El equipo de los obreros que hicieron la revolución”

*** Agustín Guillamón, es el historiador que mejor ha estudiado y documentado ese período. Agustín vivió buena parte de su infancia en el Poblenou, en el “Barrio de la Plata”. Para él la Historia forma parte de un combate por la memoria y su defensa , ya que “la Historia Oficial es la historia de la burguesía, y hoy tiene por misión mitificar los nacionalismos, la democracia liberal y la economía de mercado, para convencernos de que son eternos, inmutables e inamovibles.”
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El JÚPITER (I) Exploraciones en torno a la leyenda

El equipo del Júpiter en 1913
Pocos son los clubs de fútbol que como el Júpiter  alcanzaron la leyenda” sin a penas haber conseguido títulos, no fue una épica comprada a golpe talonario, sino la unión de un equipo con el barrio fabril del Poblenou, pues el destino del C.E. Júpiter estuvo estrechamente marcado por la historia, por los vaivenes políticos y sociales de aquella época y siempre determinado por esa trabazón obrera que tuvo antaño.
Aquel foot-balll que en sus inicios la colonia británica enseñaba y que aquellos primeros animosos deportistas practicaban, con el “fair play” como principio básico, aún no era lo popular que llegaría a ser muy pronto entre los trabajadores y éstos a quienes en un principio podía  parecerles un deporte para modernos y snobs, no tardaron en adoptarlo como su deporte.
“La fervorosa adhesió dels obrers al futbol del obrers no era una simple copia de l’actitud burgesa envers els esports. La importancia era molt més elevada. Els treballadors van escollir un esport relativament jove, sense tradició i li imprimiren un definitiu caràcter de masses. La conquesta dels estadis serà la conquesta d’un espai físic, doblement important ja que estracta d’un àmbit nou. delimitat per ells mateixos.”
No es al Júpiter, es el Escocés en 1900 donde jugaba uno de sus fundadores,  David Mauchan.
David Mauchan en 1909, fecha en que se fundó el Júpiter, era  un “veterano futbolista” para la época, en 1900 jugaba ya al fútbol con el “Escocés”, equipo formado, mayormente, por la colonia escocesa de la Fabra & Coats de Sant Andreu. David, que tenía gran fuerza y destreza con el balónllegaría a jugar en el FC Barcelona como defensa y extremo izquierdo.
El 12 de Mayo de 1909  David y sus hermanos ,Jean y Guillem, junto a un nutrido grupo catalán, se reúnen en la Cervecería Cebrián, donde hoy está  la horchatería el Tío Che.

Orxateria “El Tío Che”
Placa que conmemora la fundación del club

Si hago hincapié en la nacionalidad escocesa de los Mauchan es para valorar la hipótesis de que quizá esa mezcla de escoceses y catalanes tuvo mucho que ver a la hora de diseñar un escudo con una estética independentista, un escudo que en plena dictadura de Primo de Rivera, en 1924,  sería censurado y prohibido. Comienza aquí el club a sufrir una persecución que ya les seguiría durante años y que les obligaría, con Franco, a cambiar no sólo el escudo sino hasta el nombre del equipo. 

Diferentes escudos que tuvo el Júpiter a lo largo de su historia

En aquella mítica reunión del 12 de mayo de 1909 se comenzaron a concretar temas como la que sería la primera junta, un campo donde jugar, los colores del club y el nombre. Los colores iniciales serían el blanco y el azul, aunque más tarde se cambiarían  por los emblemáticos gris y grana, si bien el verde y el blanco, en otras etapas del club, también lo fueron. 
En 1912 se federan como equipo de fútbol y juegan su primer partido en aquel su campo de la calle Taulat/Curtidores(Pellaires), al lado precisamente de donde los domingos se habían realizado los célebres concursos de globos. 
Y llegados aquí trataremos el tema del nombre, que se debe precisamente a un globo participante en esos concursos, ahora bien, la historia que se ha ido conformando es que en esa reunión se acordó que el nombre saldría del próximo triunfador de una de esas competiciones de la Mar Bella. Pero si bien es cierto que éstas frecuentaron en dicho escenario, entre el 1907 y el 1909, a mediados de este ultimo año se dejaron de hacer y es que quizás el ambiente que se respiraba en la ciudad no estaba para esas celebraciones. Faltaba mes y medio para una de las mayores sacudidas revolucionarias de la ciudad, la Semana Trágica, y precisamente sería el Poblenou uno de sus núcleos iniciales. 
Así parece, y en eso la web “Planetajupiter” ha abierto otra posibilidad más fundada, que el próximo concurso a realizar después de esa primera reunión fuera uno de nacional, organizado en Madrid por el Real Aéreo Club de España, que ganó precisamente el globo “Júpiter”, a finales de Junio y principios de Julio, pilotado por el capitán de ingenieros Gordejuela. 
Sobre el aspecto y forma del referido globo, la documentación gráfica que  nos llega resulta confusa y contradictoria. En 1905 hubo un eclipse total de sol en España y a tal efecto en Burgos se preparó la ascensión de tres globos para realizar observaciones y experimentos. Según la foto de los globos el Júpiter es el primero a la izquierda, además el relato que acompaña es bastante claro al hablar de que va recubierto de aluminio. Alguna foto más desde otra perspectiva así lo certifica que parece estar bien documentada.

O sea que era esférico, es más,  en la foto del concurso de Junio de 1907 de la playa de la Mar Bella los doce globos participantes, entre los cuales se encuentra el Júpiter, lo son. Sin embargo en otra foto posterior, y en otras de la campaña militar del Rif, a donde poco después de aquel concurso de Madrid se enviaron los globos Júpiter y Reina Victoria para hacer labores de observación, la forma es completamente diferente, de esférico ha pasado a ser un globo cometa tipo Parseval, popularmente “globo salchicha”.

No creo que el “Júpiter” cambiase  de forma, son dos tipos de globos muy diferentes, en todo caso de nombre y el suyo pasase a otro  de estos nuevos aerostatos. O quizás que se repitieran una serie de errores en los pies de las fotos reproducidas, aunque parecen demasiados.
Si bien no vamos a cerrar el interrogante dejemos aquí dos cromos sobre la Guerra del Rif (manera de insuflar patrioterismo a los chavales!) que parecerían corroborar su esfericidad.

Como ya hemos dicho, la leyenda del Júpiter no se debió a los títulos que consiguió, que también los consiguió, modestos si se quiere pero de forma meritoria, pues el club vivió aquella época histórica en la que los clubs de fútbol de barrio se medían con los más “poderosos” y el profesionalismo de éstos no había acabado con las auténtica esencia de ese deporte. 

El equipo del Júpiter en 1920

Como decía Andreu Mitjans, en aquel excelente trabajo publicado en la revista Icària**, haciendo referencia al fútbol que se practicaba en aquellos tiempos históricos del Júpiter: “El concepte de futbol que va practicar la gent  dels primers temps del club era modest i humil, cosa inseparable de l’autèntic esperit esportiu. Dins i fora del terreny de joc, hi havia valors que prevalien per sobre del triomf. No és un tòpic. No era normal buscar a tot preu la superioritat sobre el contrari, es veia més lògic buscar equilibri entre diferents equips del campionat.”**
Fue en la temporada 1924-25 cuando el C.D. Júpiter consiguió sus mayores éxitos deportivos: el Campeonato de Catalunya de segunda categoría y, sobre todo, el Campeonato de España del Grupo B, lo que correspondería a la segunda división de hoy.

Ibars, Orti, Martín, Palanca, Callicó, Montoliu, Gil,
Ventura, Viñas, Santamaría y Gimeno

El partido de la final fue jugado en Mestalla (Valencia) el 10 de Mayo, en un ambiente extremadamente hostil al equipo del Poblenou, gracias a la prensa local y foránea.  A pesar de ello el Júpiter fue netamente superior a su rival, el Atlhétic de Gijón, a quien goleó por un 4 a 1. El mismo día en Sevilla el FC Barcelona jugaba la final del Campeonato de primera categoría venciendo al Arenas de Guecho por un 2 a 0.

Caricaturas de algunos jugadores del Júpiter  de la  revista satírica del deporte “Xut”

De vuelta a Barcelona el equipo del Júpiter  esperó en Reus al Barça y ambos tuvieron un recibimiento apoteósico y multitudinario, la prensa se hizo eco y como en tiempos no tan lejanos el fútbol fue motivo de escape de la falta de libertad. 
El 14 de Junio un partido amistoso enfrenta a esos dos equipos, FC Barcelona y CD Júpiter, en el campo de las Corts, en homenaje al Orfeó Català. El permiso gubernativo tardó mucho en llegar y en la media parte del partido, en un ambiente caldeado, la banda de música de la flota británica, fondeada en el puerto, toca el himno de la marcha real española, lo que provoca una pitada ensordecedora. La reacción del gobierno de la dictadura de Primo de Rivera no se hizo esperar y cerró el campo del FC Barcelona por seis meses e “invitó” a su presidente Hans Gamper a salir de España. La cuestión nacional era un tema perseguido por las autoridades, recordemos que el año anterior era prohibido el escudo del Júpiter. 
Pero no sólo la cuestión nacional preocupaba al gobierno, hacía más de una década que Barcelona vivía en un escenario de lucha de clases y la Dictadura era la forma más extrema de combatirla. La CNT había aparecido en ese escenario radicalizando la pugna contra la Patronal. El Poblenou, barrio obrero por excelencia, y su club de fútbol, el Júpiter, fueron reflejo de ello. Pero de esa parte de la historia legendaria de nuestro club hablaremos más adelante.

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*Vida quotidiana en un poble industrial. Sant Martí de Provençals 1862-1925. Mirri Larrubia, Maria Teresa. “La fervorosa adhesión de los obreros al fútbol del obreros no era una simple copia de la actitud burguesa hacia los deportes. La importancia era mucho más elevada. Los trabajadores eligieron un deporte relativamente joven, sin tradición y le imprimieron un definitivo carácter de masas. La conquista de los estadios será la conquista de un espacio físico, doblemente importante ya que se trata de un ámbito nuevo. delimitado por ellos mismos. “
**El Júpiter: dades per una història. ICÀRIA.“El concepto de fútbol que practicó la gente de los primeros tiempos del club era modesto y humilde, lo inseparable del auténtico espíritu deportivo. Dentro y fuera del terreno de juego, había valores que prevalecían por encima del triunfo. No es un tópico. No era normal buscar a toda costa la superioridad sobre el contrario, se veía más lógico buscar equilibrio entre diferentes equipos del campeonato. “

SOBRE LAS SIMBOLOGÍAS DE GINESI EN EL CEMENTERIO

Creo que vale la pena volver sobre el tema de las simbologías en la arquitectura de Ginesi, representadas en el Cementerio del Este y profundizar más sobre sus“posibles referencias masónicas”*.
Aunque  creo que sobre la hipotética relación de Ginesi con la masonería, nadie puede tener la certeza ni a favor ni en contra, el tema sí que reclama mejor desarrollo. Así, sin pretender ser academicista, pues no está a mi alcance, y sin dejar de ser subjetivo,  que tampoco lo está, sí que intentaré desarrollar los pros y los contras siguiendo cierto rigor y ser algo que le viene como anillo al dedo a este post,ecléctico.
Como ya hemos  repetido en este blog, el arquitecto Antonio Ginesi (1790 – 1824), vice-cónsul del gran Ducado de Toscana fue el encargado en 1818 de construir el Cementerio del Este, sobre el mismo terreno que había ocupado el anterior,destruido por las tropas napoleónicas y lo hace  inspirado  en un cementerio como el de Livorno.Siguiendo un estilo neoclásico,
Ginesi tiene el atrevimiento de  romper el canon académico en una obra sufragada por la Iglesia, al añadir elementos esotéricos del Antiguo Egipto. Y digo atrevimiento pues al joven arquitecto le llovieron las críticas desde los más diversos ámbitos. Muy de joven Ginesi viaja por Grecia y Egipto estudiando su arquitectura lo que le dota del talento para escribir con sólo 23 años su “Nuovo corso d’architettura civile… “(Florencia, 1813).

En 1814 parece que ya se estableció en Barcelona, pues otras fuentes dan la fecha de 1815.  Son tiempos en los que Fernando VII restaura el absolutismo, persigue a liberales y constitucionalistas, restableciendo la temida Inquisición.
Sólo empezar el 1815 se promulga un edicto que prohibía y condenaba a la masonería. Ante esta situación de persecución prácticamente desapareció toda actividad de las logias y a título individual sus simpatizantes guardaban total discreción de sus simpatías. En 1818, Antonio Ginesi que se encontraba en Barcelona como vice-cónsul de la Toscana es encargado por el Obispo Sitjar de construir el nuevo cementerio en detrimento de otros arquitectos más afamados como Antoni Celles, con quien Ginesi tendrá una larga y agria polémica en las páginas del Diario de Barcelona. 



Ginesi construye dos pirámides en la fachada a pocos metros y a ambos lados de la entrada principal. Pero no son estructurales sino un adorno plano que las sugiere, de hecho son triángulos equiláteros, un símbolo esotérico para la masonería pero también para el Antiguo Egipto y el cristianismo. En su interior ese ojo (el que todo lo ve) que según una lectura más académica “no es más que un vano para iluminar el interior, idénticos a los que pueden verse en infinidad de diseños de la época”. Pero aquí su funcionabilidad sería más bien estética pues está cubierto en su interior.
A principios del siglo XIX  con la campaña napoleónica de Egipto, se puso de moda la antigua simbología de aquel país y fueron bastantes los arquitectos que incluyeron a la pirámide como elemento en sus proyectos funerarios.
Otros símbolos aparecen en la capilla situada en la otra parte del cementerio que Ginesi acabó, en su fachada rematada por un doble frontón. Se trata del “Uroboros”, la serpiente que se muerde la cola, símbolo egipcio de la eternidad. Un símbolo que Cagliostro, alto masón, adoptó como símbolo secreto y que Ginesi según un dibujo repetía originalmente en su proyecto de la fachada de la entrada principal. También por encima, el triángulo isósceles  con los haces de luz resplandecientes, aunque en la reconstrucción parece que se dejaron el ojo.
Todos ellos, símbolos compartidos por “creencias paganas o religiosas”, que hacen imposible llegar a una conclusión definitiva.
Fachada de la Capilla del Cementerio del Este proyectada por Ginesi.
Símbolos también utilizados por la Masonería
Aparte de esos elementos construidos en vida de Ginesi no nos podemos hacer una idea exacta de su proyecto inicial pues su prematura muerte puso en otras manos  su finalización, y es más se perdió su documentación original (!).En 1821 arriban a Barcelona un gran número de inmigrantes italianos, masas de fugitivos de las revoluciones carbonarias fracasadas del Piamonte y Nápoles. No sé si Ginesi, diplomático y hombre ilustrado tendría algún contacto con ellos.También es en este Trienio Liberal cuando la masonería reaparece con fuerza en los medios políticos y se constituyen nuevas logias, tampoco parece que el nombre de Ginesi aparezca en la historiografía que trata el asunto. Pero Ginesi era un hombre discreto, del que el Diario Constitucional de Barcelona a propósito de las alabanzas a su capilla comentaba: “ha querido esconder sus talentos hasta sus más íntimos amigos, y se ha sepultado en el olvido hasta cuasi el presente día, después de haber sido pocos años atrás la admiración de Italia.”
Parte trasera de la Capilla con su peristilo  y el característico suelo “a cuadros”.
Escasas fueron  las obras de Ginesi, se tiene noticias de un palacete situado detrás de la Iglesia  de Santa Mónica, desaparecido hace años, y de que también fue el artífice del Templo a la Libertad**, del Pla de Palau, inaugurado a  finales del Trienio Liberal, con una función pedagógica y simbólica de exaltación del liberalismo a través de los nuevos mártires, básicamente militares muertos o sacrificados en su batalla contra el despotismo. El Templo, situado en el centro de la plaza de la Constitución sería arrasado al poco con la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luís que restablecerían el poder absoluto de Fernando VII.También sería ya en 1823 cuando Ginesi tiene que abandonar aquella discreción de la que hablaba aquel periódico para desde otro, el Diario de Barcelona, defenderse de los ataques furibundos de Antonio Celles, máximo exponente de la arquitectura académica.
Ante las acusaciones de cismático, de mal gusto y  de mestizo egipcio-greco-romano, Ginesi se defiende y aboga por lo ecléctico: “vivimos felices días en que las naciones son mutuamente discípulas y maestras, y atentas sólo al grande objeto de la ilustración universal, parece que intentan borrar los límites con los que la casualidad las dividió” y por momentos en su discurso aparece ese espíritu que nos hace “imaginar” hipótesis, aunque de hecho las ideas mismas, como aquellos países de los que recogió inspiración Ginesi, ya son vasos comunicantes y  más cuando coinciden en el tiempo.
Ginesi murió en  1824, a la edad de 33 años, siendo enterrado en el mismo Cementerio del Este***.

*Xavi Casinos en su obra “Passejades per la Barcelona maçònica” nos dice que: “En la fachada principal del cementerio del Poblenou encontramos uno de los símbolos de inspiración egipcia más vinculados con la masonería: dos formas piramidales a ambos lados de la entrada con unas oberturas en forma de ojo cerca del vértice superior. Es el ojo que todo lo ve -en términos masónicos- sobre la pirámide, una representación que se puede encontrar en las logias…”, no sin antes “puntualizar que no hay ninguna constancia documental de que Ginesi fuese masón” y añadir que: “Uno de los primeros en adaptar la simbología egipcia a la masonería fue Giuseppe Bálsamo, más conocido como Cagliostro. Aventurero y charlatán, el italiano se instaló en Barcelona en 1768 protegido por el capitán general, el conde de Ricla. En su estancia en la capital de Cataluña residió en el entonces famoso Hostal del Sol, en la calle del barrio de Ribera que hoy lleva este nombre. Durante el tiempo que permaneció en Barcelona fundó algunas logias de las que no ha quedado constancia documental.
** “En la Plaça de Palau se construye un Templo de la Libertad, algo muy en la lógica 
republicana. Al parecer estaba decorada con motivos masónicos” (“Barcelona rebelde: guía histórica de una ciudad”, Guillem Martínez, pág.163)
***Por las fuentes no se llega a una conclusión 
sobre donde en concreto fue enterrado o acabó siendo sepultado Ginesi. Si bien quizás sea cierto lo que se dice en el libro “Un passeig pel Cementiri de Poblenou” ,de que sus restos ocuparon un lugar en la capilla, otros lo sitúan en uno de esos nichos igualitarios.



Las Masias de Sant Martí de Provençals

Quizás muchos no lo sepan pero el distrito de Sant Martí de Provençals, municipio antes de 1897 en que fue agregado a Barcelona, tuvo un pasado rural importante, y es que la personalidad de los “núcleos urbanos” del Clot y el Poblenou desarrollados por la creciente actividad industrial y fabril, hace que se olvide la importancia de aquellas otras actividades agrarias. 
 
Sabemos que la parroquia de Sant Martí de Provençals y los primeros grupos de casas de alrededor es el origen del municipio, que entonces incluía la Sagrera, de “sagrers”, cuyo territorio estaba protegido de la rapiña de los nobles. También sabemos que los espacios más cercanos al mar eran terrenos  pantanosos, lo que facilitó el desarrollo de aquella primera industria que fueron las indianas, pero que cuando eran drenados para hacerlos habitables se convirtieron en buenos  campos de pasto y cultivo.
En 1787 el viajero inglés Arthur Young,  economista y luego ministro de agricultura, en su libro Viaje a Catalunya, queda impresionado de los cultivos que se dan en el plano de Barcelona: «Los cultivos son muy densos, y son objeto de un gran cuidado. Ni rastro de barbechos; al contrario, aún no se ha recogido una cosecha que ya empieza otra nueva.” Y de forma más concreta y cercana nuestro escritor del barrio Xavier Benguerel nos recuerda en sus Memòries que a principios del siglo pasado ” prop del Besòs i Sant Martí de Provençals, es donaven bròquils, tomàquets, cols i albergínies de gran categoria.”*
En el fragmento del mapa de arriba de 1897 podemos localizar la mayoría de las masías existentes en Sant Martí y comprobar que eran más numerosas en el núcleo original y lo que después sería la Verneda. Desde la señorial Torre de Fang en la Sagrera que como muchas otras masías pertenecía a importantes familias barcelonesas, a otras mucho más modestas levantadas sin permiso.
 
Torre de Fang
MasiaOliva Artés
Cal Masover
Can Canals
Can Pujol
Mas Armengol
Masia de St Martí
Masia de St Martí
Masia de la Creu
Can Nyau
Ca l’Arnó
Ca l’Arnó convertida en ludoteca
Ventana gótica en Ca l’Arnó
Can Cadena (Parcs i Jardins)
Huerto biológico de Can Cadena
Can Planas
Can Planas Centro Residencial de Acogida
Can Riera
Can Riera espera su demolición
Progresivamente fueron desapareciendo pero muchas aguantaron hasta principios de los sesenta, en que el alcalde Porcioles empezó a construir a destajo sus polígonos de viviendas, pero de tantas hoy sólo quedan tres masias como equipamientos municipales en el Parc de Sant Martí, rodeando la iglesia. Son Ca l’Arnó, Can Cadena y Can Planas. También otra de particular, muy reformada, como centro de jardinería y viveros de plantas, Ca l’Agustí, en la calle Pere IV 429. Y finalmente una tocando a Sant Andreu, Can Riera, a la que parece le quedan los días contados, a pesar de que personas con muy buen tino propusieran convertirla en un centro de arte, aprovechando que por allí se movieron los geniales pintores de la  “Colla del Safrà”.
 
L’hort del rector
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*” cerca del Besòs y Sant  Martí de Provensals, se daban brécoles, tomates, coles y berenjenas de gran categoría.”

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Documentación:

·Fotos en B/N del Arxiu Fotogràfic del Centre Excursionista de Catalunya

·Fragmento del Mapa L’Ager Provintialis de Els primers batecs històrics de Sant Martí de Provençals de Josep de la Vega i Gómez.


Mierda, el punk del Poblenou

Es innegable que el Punk ha sido el último gran movimiento contracultural de la juventud y hablo en pasado como si ya no existiera lo que no deja de ser falso, sólo hace falta asomarse a la programación de las “radios libres” para ver que aún existen espacios donde se comenta su actualidad. Claro está que no es lo que fue, pero muchos de los que “fueron” nos dirán que no han dejado de serlo aunque su vestuario no se corresponda con el que les hizo famosos antaño.
El movimiento y sus sobrevivientes también han evolucionado, mayormente hacia posturas menos provocativas pero sí más comprometidas, algunos hacía el anarquismo o incluso hacia la
liberación animal y el veganismo. Lo que sigue inamovible es ese desprecio a la sociedad puritana y lo políticamente correcto, el principio  de “hazlo tu mismo” con el que confeccionaban sus fanzines, en los que se llevaba al extremo  aquella estética de fotocopias reventadas, voluntariamente “cutre”,  que recordaba a  los collages dadaístas. O también el espíritu “amateur” con el que interpretaban su música, pues los auténticos punks siempre han sido contrarios al “negocio de la música”.Por todo ello, que nadie se llame a engaño, aunque la cultura de masas no les preste la más mínima atención, el punk no ha muerto.
En el  Poblenou tenemos a dos hermanos,Chico y Tonyo (Manuel y Antonio), que en medios punkies son conocidos como los “míticos hermanos Becerra”, por su larga trayectoria y profusa actividad.
 

Su grupo inicial o al menos con el que sonaron más, llevaba el escatológico nombre de “Mierda”. Su historia tal como aparece en la web “Supurando Rabia”, nos servirá para hacernos una idea de su trayectoria, si bien su ultima formación más “estable” ha sido “Violent Headhache” evolucionando a un estilo más oscuro y brutal como el “grindcore”.

Violent Headhache

Ahí va esa biografía prometida y una muestra de su música:
1985
Chico se compra una curiosa guitarra amplificada que llevaba un altavoz y Tonyo monta una bateria con una silla y un tambor de “Colón”. Inspirados por un Seat 600 que circulaba por Poblenou, el cual llevaba un cartel enganchado que ponía Mierda, nace el grupo con dicho nombre! Sin tener ni idea de tocar, empiezan a hacer
hc-punk ruidoso influenciados por viejas bandas de por entonces como:Disorder,
Antidogmatikss,Lärm,Wretched,Bgk,Pandemonium, Rattus, Chaos uk, IV reich, Sound of disaster, Mob 47, Siege… 

1987
Llegan a grabar unas 5 o 6 cintas caseras que nunca salieron de casa, grabadas a saco con unradiocassette. Una copia de una de ellas se la envian a Mike de los míticos 7 Minutes of Nausea, con el cual hacían intercambio de cintas. Como curiosidad, 7 Minutes of Nausea hizo 2 temas de Mierda en su mitico flexi ep “thrash bora”!!! Ya en esa época estaban de lleno consumiendo noisecore y grind, gracias a los intercambios de cintas, grupos como: Agathocles, G-anx, Fear of god, Schismopathic, Sore throat, 7 m.o.n., Filthy christians, Stench of corpse, Mutilation and death… y claro: Napalm death.

1988
En el 88 Tonyo hace un grupo de versiones thrash con un colega; Alberto cabañas, y le ponen el nombre de Violent Headache pero como Tonyo y Chico ya empezaban a hacer temas de puro grind-noise vieron más apropiado quedarse este nombre y al otro grupo le pusieron Nothing in Concrete.
En Noviembre de 1988 nace oficialmente Violent Headache, dando sepultura a 
Mierda.

1991
MIERDA se vuelve a juntar y graban otra cutre-cinta, el experimento duró sólo unos días.
1996
Este año se deciden a grabar de nuevo, como una muestra de lo que hacían, sin ningún tipo de cambio en los temas, tan solo, quizás, algo de experiencia a la hora de tocar. Y editan un cassette profesional (untado en mierda de verdad)

2010
Se juntan de nuevo, esta vez en el local de ensayo de los Blokes (Barcelona), donde ensayan con Violent Headache. Y graban los
19 temas de este cassette, 14 años después!!!
 

EL ATENEU LA FLOR DE MAIG Y CUANDO SE CORTA LA FLOR

Lamentablemente llegó el día, el 31 de Mayo, en que se escenificó la sentencia. El Ajuntamiento de Trias y CiU condenaba al Poblenou a quedarse sin el Ateneo Popular La Flor de Maig y las entidades que lo mantenían vivo tenían que dejar las llaves. 
El Ateneo había sido uno de los primeros lugares recuperados por el movimiento vecinal, tan potente durante la transición. La Associació de Veïns del Poblenou había pedido la salvación de aquel edificio histórico  en  que había florecido la Cooperativa La Flor de Maig y destinarlo a “ateneo popular” donde las entidades sin sede  desarrollasen sus actividades culturales y sociales.

En Mayo de 1977 consiguieron que el ayuntamiento de Socias Humbert, el último alcalde franquista, accediese a sus peticiones pero después de realizar las obras de restauración. Con el entusiamo y la imaginación popular de los comienzos se realizaron pasacalles y diversos actos lúdicos como propaganda del nuevo espacio que abrió al barrio  a finales de 1978.
Cuando en 1950 la antigua Cooperativa 
se disolvía, ayudada por el anquilosamiento social del régimen franquista, su edificio acabó en manos de un chatarrero que alquiló el piso y la entrada principal al Ayuntamiento de entonces que la destinó a escuela profesional del Sindicato Vertical, lo que sería el Ateneu, y los bajos, donde se habían situado las tiendas de la cooperativa, fueron alquilados por diferentes talleres a lo largo del tiempo.
Entre las personas que con su dedicación y entusiasmo ayudaron a levantar esa nueva idea, pues aún no existían los centros cívicos, hay dos ya desaparecidas, que conviene recordar. Una, el gran hijo adoptivo del barrio y periodista defensor de toda causa popular, José Maria Huertas Clavería y la otra el historiador y archivista,Manuel Arranz, muerto muy joven.
La idea inicial era hacer del Ateneu una entidad diferente a las otras, ya existentes en el barrio, un lugar de encuentro de los sectores “progresistas” (cuando esa palabra tenía sentido), un lugar donde confluyese el compromiso social, sin ser una asociación de vecinos, y donde se desarrollase una determinada manera de entender la cultura. Nacía pues el Ateneu con un sello popular y autogestionario muy marcado.
En aquellos tiempos aún no se había desarrollado el consumismo lúdico que luego invadió nuestras vidas y habían necesidades básicas, sociales o culturales que no estaban cubiertas. Desde los pases de películas, con el posterior coloquio, hasta la escuela de adultos o el servicio de biblioteca, todo eran necesidades que brotaban del “hambre de cultura”. Además estaban los innumerables talleres de cerámica, fotografía, pintura y dibujo, sardanas, bailes de salón, astrología, etc. que hoy ofrece cualquier centro cívico pero que en aquellos tiempos eran  novedosos. 
También algunas experiencias pioneras, como aquella de la “Orgía Artística” del 87 y el 88 con doce horas seguidas de cultura en directo y de intercambio artístico multidisciplinar, y otras que con el tiempo han llegado a ser una muestra populosa, como las Festes de Maig del Poblenou.
Sobre la entidades que estuvieron allí comenzando por la misma Associació de Veïns, el Arxiu Históric del Poblenou, el Grup de teatre Roba Estesa, la Peña Ciclista, el Club de Futbol Rayo, el Grup per la Pau i Ecologista, el Grup de Dones, la Colla del Drac, L’Esplai Flor de Maig, Coral Joncar, Colla Sardanística Xaloc, Club Atletic Canaletes, Associació el Rellisquín, o la de emigrantes guineanos Riebapua, muchas de ellas creadas entre sus paredes. O hasta llegar a los ultimos años con L’Associació Biniki Espectacles, la Colla Excursionista La Senyera o la Sardanística Roure, la sección de Tenis de Taula y los grupos de música como Bauma o Walla Belako.
El Ateneu ha sido un espacio vivo y como tal, también no exento de períodos más bajos. La misma inauguración del Centre Cívic Can Felipa en 1991 representó que algunas de sus entidades más representativas marcharan a unas instalaciones más modernas y que el centro quedara un poco aislado comparado con los tiempos pasados. Lo que llevó al Ateneu a un período de autocrítica, a perder parte del papel cultural inicial y ser más como una federación de entidades, sin renunciar a la autogestión.
Pero si damos como cierto que se produjo un cambio de las circunstancias sociales, una acomodación de los nuevos vecinos y una cierta caída de la vida social en los últimos tiempos, también estaremos de acuerdo que estas circunstancias están dando un giro que vuelve a dar sentido y necesidad a la autoorganización en todas esas facetas que creímos olvidadas. Es eso lo que hace especialmente grave la pérdida de este espacio, aparte del Ateneu como edificio histórico y su valor intrínseco, incluído en el Pla Especial del Patrimoni Arquitectònic Historicoartístic con el Nivel C, lo que dificilmente le protejerá de la ruina si no es ocupado.
Está el tema sí, del elevado coste del alquiler y aquí poco podremos sacar en claro de turbias como bajan las aguas y sólo se explica por la tranversalidad de los intereses económicos y la política. No se entiende como se puede pasar de un alquiler de 25.000 ptas mensuales en aquel 1977 a los 4.163€ (690.000 ptas) actuales que decía el Ayuntamiento pagar.
Luego está el tema del desinterés, la opacidad y la renuncia por parte del Ayuntamiento a comunicarse fluidamente  con las entidades y los vecinos, y su renuncia a solucionar, representar e intermediar ofreciendo alternativas a la propiedad. Aquí se ha visto que el Ateneu por ser autogestionario, popular y por lo que representa históricamente no es apreciado por esa derecha neoliberal que nos gobierna a golpe de tijera.
Ya en la década anterior y con el tema del patrimonio industrial e histórico del Poblenou y del 22@ se había evidenciado una postura de prepotencia por parte del Ayuntamiento de Barcelona con respecto a las protestas vecinales, pero en menos de un año el nuevo alcalde de CiU, Xavier Trias y el nuevo regidor del Distrito, Eduard Freixedes, han demostrado que se puede ir más allá.
Cuando a mediados de Enero de este año 2012, el Director de Serveis General del Districte de Sant Martí, Xavier Martinez, se pone en contacto con la presidenta del Ateneu Popular La Flor de Maig, Yolanda Romero, para comunicarle que a partir del 31 de Mayo el Ayuntamiento dejará de pagar el alquiler del local, está claro que la decisión ya está tomada de forma unilateral y lo que sigue es un lamentable ninguneo a la Junta, que tiene que oir de la boca del Sr. Eduard Freixedes el sarcasmo, de que no se quejen que aún han sido unos privilegiados.
El mismo Sr. Freixedes es una triste constatación de como cambian los discursos de los políticos cuando están en la oposición o cuando ostentan el poder. Baste recordar como en el pleno del distrito del 4 de Mayo del 2006, cuando aún se llamaba Eduard García, demostraba su radical oposición al proyecto del Ayuntamiento tripartito respecto a Can Ricart, donde sólo se respetaba parcialmente parte del recinto, y se manifestaba a favor de su integridad y también del mantenimiento de la actividad productiva, lamentándose de la destrucción del barrio y de que “no se ha escuchado a la gente”.
Llegó el día, el 31 de Mayo, cuando el Ayuntamiento ha cerrado el Ateneu a los vecinos, pero esa tarde a las 5 el mismo vecino que colgó la pancarta reivindicativa del edificio a finales de los 70 lo ha vuelto a hacer.
Se puede cortar una flor… pero otras crecerán mientras derribemos los muros que se levantan.

EL “ESPÍRITU REVOLUCIONARIO”

“Anarquismo, librepensamiento, higienismo, imanentismo masón, feminismo, antimilitarismo, teosofía, anticlericalismo, espiritismo…, corrientes de pensamiento que un efecto óptico nos hace contemplar hoy como distantes, vivieron aquí una apasionante promiscuidad, basada en la convicción común de que en verdad eran posibles y urgentes otros mundos, a los que se podía llegar a través de una racionalidad otra.” Manuel Delgado
En efecto, hoy nos pueden parecer conceptos antagónicos , pero alguien puede encontrar diferencias entre los cuatro conceptos de “las palabras de Cristo” y su antiestatismo, con el concepto clásico del anarquismo? Lo mismo puede decirse, ya jugando a tres bandas con la masonería, entendida ésta como la no conservadora, la igualitaria, laica o más bien agnóstica pues fija el bien común como sumo hacedor, o posibilitando otras carambolas que unen históricamente todo eso con el espiritismo y el feminismo. Hoy nos parece una difícil jugada, pero durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX eso confluyó y por poco que hurguemos nos van saliendo, unas más superficiales que otras, todas esas connotaciones.
Poca cosa se sabe de él,  pero Juan Torrents y Coral debió ser una de las personas más influyentes y activas dentro de las ideas sociales a finales del s. XIX que se movían en Sant Martí de Provençals,  entonces aún independiente de Barcelona. Desde su imprenta del Paseo del Triunfo nº 4 (actual Rambla del Poblenou, a la altura de la antigua gasolinera Vila Furró), el tipógrafo Juan Torrents imprimió la mayoría de periódicos del municipio, los más progresistas. Incluso el anarco-colectivista “El Grito del Pueblo”. En algunos casos iba más allá de la edición, era administrador o padre intelectual. A veces se ponía en una segunda fila y buscaba buenos colaboradores. Así pasó cuando inició una estrecha colaboración con Amalia Domingo Soler. 
Amalia fue una librepensadora y de las primeras feministas del país. Nacida en Sevilla, casi ciega hasta dar con un homeópata, fue una trabajadora incansable, que empezó a tener éxito con sus escritos hablando sobre la liberación de la mujer y el espiritismo. Así fue cuando viviendo en la Vila de  Grácia y formando parte del grupo espiritista “la Buena Nueva”, Juan Torrents y Luis Llach le proponen hacer una revista para mujeres, que ella titulará “La Luz del Porvenir” (1879-1898), pues Juan Torrents además de republicano (cuando eso era revolucionario), fue uno de los principales propagadores del espiritismo de aquella época.
Eran tiempos de efervescencia social cuando el espiritismo cala entre la clase trabajadora, porque tiene un mensaje liberador e intuitivo que remueve las emociones. 
Juan Torrents será el primero en editar la obra completa de Allan Kardec, un pedagogo francés, gran intelectual que descubrió en el espiritismo, ya a los cincuenta años, una lógica para entender el mundo y que creyó que se estaba dando  comienzo a una nueva regeneración de la Humanidad. De hecho lo que hizo es ordenar los escritos psicográficos de los mediums y trabajar en ese sentido. Su “escuela” tuvo gran influencia dentro del espiritismo y en los círculos barceloneses. 
No es de extrañar pues, que fuera en Barcelona donde en 1888 tuviera lugar el “Primer Congreso Internacional Espiritista” y Juan  Torrents y Amalia tuvieran una participación destacada en su preparación y desarrollo. Y es que a parte de los temas mediúmnicos se trató de otros como la reivindicación de la igualdad entre géneros, la enseñanza laica, la reforma penitenciaria, el rechazo a la industria de la guerra, el cooperativismo como modelo social, el asociacionismo y el socorro mutuo, la abolición completa de la esclavitud, la supresión de las fronteras y el desarme de los ejércitos, la llamada a una revolución social, política y cultural a partir del individuo, y la aceptación del espiritismo como  una ciencia positiva, psicológica y social, y a la vez  como una religión laica y sobre todo pacifista.
En 1900 se imprime desde el taller de Juan Torrents la revista “Luz y Unión”, el órgano oficial de la “Unión Espiritista Kardeciana de Cataluña” y entre los grupos figura el “Centro  Cristiano Espiritista La Esperanza” con sede en la calle Venero 3, 2º 2ª del Poblenou, domicilio seguramente  de alguno de sus componentes, aunque hay también quien lo sitúa en el mismo Paseo del Triunfo 4.
Delante de la revista “Luz y Unión” está la incansable Amalia Domingo Soler, que años antes, en 1889, junto a Ángeles López de Ayala (anticlerical, feminista y masona, como Amalia) y Teresa Claramunt, una anarquista de referencia,fundan la “SociedadAutónoma de Mujeres”, que se transformaría en la “Sociedad Progresiva Femenina”, una asociación feminista, quizá la primera, de activismo cultural. Y es que todo parecía confluir en esos tiempos …