Un paseo por las ruinas del Poblenou, el que fue gran barrio obrero de Barcelona.

Archivo para mayo, 2012

EL “ESPÍRITU REVOLUCIONARIO”

“Anarquismo, librepensamiento, higienismo, imanentismo masón, feminismo, antimilitarismo, teosofía, anticlericalismo, espiritismo…, corrientes de pensamiento que un efecto óptico nos hace contemplar hoy como distantes, vivieron aquí una apasionante promiscuidad, basada en la convicción común de que en verdad eran posibles y urgentes otros mundos, a los que se podía llegar a través de una racionalidad otra.” Manuel Delgado
En efecto, hoy nos pueden parecer conceptos antagónicos , pero alguien puede encontrar diferencias entre los cuatro conceptos de “las palabras de Cristo” y su antiestatismo, con el concepto clásico del anarquismo? Lo mismo puede decirse, ya jugando a tres bandas con la masonería, entendida ésta como la no conservadora, la igualitaria, laica o más bien agnóstica pues fija el bien común como sumo hacedor, o posibilitando otras carambolas que unen históricamente todo eso con el espiritismo y el feminismo. Hoy nos parece una difícil jugada, pero durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX eso confluyó y por poco que hurguemos nos van saliendo, unas más superficiales que otras, todas esas connotaciones.
Poca cosa se sabe de él,  pero Juan Torrents y Coral debió ser una de las personas más influyentes y activas dentro de las ideas sociales a finales del s. XIX que se movían en Sant Martí de Provençals,  entonces aún independiente de Barcelona. Desde su imprenta del Paseo del Triunfo nº 4 (actual Rambla del Poblenou, a la altura de la antigua gasolinera Vila Furró), el tipógrafo Juan Torrents imprimió la mayoría de periódicos del municipio, los más progresistas. Incluso el anarco-colectivista “El Grito del Pueblo”. En algunos casos iba más allá de la edición, era administrador o padre intelectual. A veces se ponía en una segunda fila y buscaba buenos colaboradores. Así pasó cuando inició una estrecha colaboración con Amalia Domingo Soler. 
Amalia fue una librepensadora y de las primeras feministas del país. Nacida en Sevilla, casi ciega hasta dar con un homeópata, fue una trabajadora incansable, que empezó a tener éxito con sus escritos hablando sobre la liberación de la mujer y el espiritismo. Así fue cuando viviendo en la Vila de  Grácia y formando parte del grupo espiritista “la Buena Nueva”, Juan Torrents y Luis Llach le proponen hacer una revista para mujeres, que ella titulará “La Luz del Porvenir” (1879-1898), pues Juan Torrents además de republicano (cuando eso era revolucionario), fue uno de los principales propagadores del espiritismo de aquella época.
Eran tiempos de efervescencia social cuando el espiritismo cala entre la clase trabajadora, porque tiene un mensaje liberador e intuitivo que remueve las emociones. 
Juan Torrents será el primero en editar la obra completa de Allan Kardec, un pedagogo francés, gran intelectual que descubrió en el espiritismo, ya a los cincuenta años, una lógica para entender el mundo y que creyó que se estaba dando  comienzo a una nueva regeneración de la Humanidad. De hecho lo que hizo es ordenar los escritos psicográficos de los mediums y trabajar en ese sentido. Su “escuela” tuvo gran influencia dentro del espiritismo y en los círculos barceloneses. 
No es de extrañar pues, que fuera en Barcelona donde en 1888 tuviera lugar el “Primer Congreso Internacional Espiritista” y Juan  Torrents y Amalia tuvieran una participación destacada en su preparación y desarrollo. Y es que a parte de los temas mediúmnicos se trató de otros como la reivindicación de la igualdad entre géneros, la enseñanza laica, la reforma penitenciaria, el rechazo a la industria de la guerra, el cooperativismo como modelo social, el asociacionismo y el socorro mutuo, la abolición completa de la esclavitud, la supresión de las fronteras y el desarme de los ejércitos, la llamada a una revolución social, política y cultural a partir del individuo, y la aceptación del espiritismo como  una ciencia positiva, psicológica y social, y a la vez  como una religión laica y sobre todo pacifista.
En 1900 se imprime desde el taller de Juan Torrents la revista “Luz y Unión”, el órgano oficial de la “Unión Espiritista Kardeciana de Cataluña” y entre los grupos figura el “Centro  Cristiano Espiritista La Esperanza” con sede en la calle Venero 3, 2º 2ª del Poblenou, domicilio seguramente  de alguno de sus componentes, aunque hay también quien lo sitúa en el mismo Paseo del Triunfo 4.
Delante de la revista “Luz y Unión” está la incansable Amalia Domingo Soler, que años antes, en 1889, junto a Ángeles López de Ayala (anticlerical, feminista y masona, como Amalia) y Teresa Claramunt, una anarquista de referencia,fundan la “SociedadAutónoma de Mujeres”, que se transformaría en la “Sociedad Progresiva Femenina”, una asociación feminista, quizá la primera, de activismo cultural. Y es que todo parecía confluir en esos tiempos …
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EL PRIMER CEMENTERIO…

La inauguración en 1775 del Cementerio del Este de Barcelona, como elemento separado de las parroquias, siguiendo las costumbres higienistas, lo convierte en el más antiguo del país, diez años antesdel de San Ildefonso (Segovia) y doce de la Real Cédula que lo establece como norma en todos los “territorios del reino”.
Josep Climent i Avinent, Obispo de Barcelona (1706-1781).
Josep Climent i Avinent, obispo de Barcelona del 1766 al 1775,  propuso la realización de un cementerio alejado de la ciudad, fuera de sus murallas, y que fuese común a todas sus parroquias. La primera idea surge en 1768 cuando consigue del monarca Carlos III unos terrenos que habían expropiados a los jesuitas, expulsados de España un año antes.
Climent, considerado como “ilustrado” por muchos historiadores, es un personaje complejo, alterna ideas “modernas” para su época con su profundo y estricto “reformismo”, que le lleva a criticar al racionalismo y enciclopedismo francés, al que califica como “hez de los siglos”, y que con su rigidez moral
le lleva a decir, refiriéndose a Barcelona, “ este pueblo era
un infierno de lascivia, una Babilonia y se ha empeorado después que le gobierna un zardanápalo…”, el “zardanápolo” era el Conde de
Ricla, Capitán General de Catalunya y Secretario de la Guerra después, con el que estuvo en permanente conflicto. Un conflicto que mostrará otros rasgos más humanos del Obispo cuando se produce la revuelta de las quintas de 1773 y donde
después de una cruel represión con 14 muertos, protege a los rebeldes que encuentran cobijo en la Catedral.
Así pues, Josep Climent fue un hombre de carácter fuerte, enérgico y resolutivo, que en el caso que nos ocupa, la construcción del primer Cementerio fue determinante. El 13 de Marzo de 1775, dos días antes de presentar su renuncia, inaugura el nuevo cementerio de Barcelona, dentro del municipio de Sant Martí de Provençals, sus obras habían comenzado dos añosantes, y en Octubre se vuelve a su Castellón natal.
Dibujo basado en un plano de 1780, en el que aparece el camino al Cementerio.
Aquel cementerio tenía una planta rectangular, con altos muros para evitar las profanaciones. La capilla de su interior no animó a los creyentes a frecuentar un paraje despoblado y solitario. Tras la expectación inicial el nuevo cementerio contó con la oposición y rechazo de los habitantes de Barcelona, que siguieron durante unos años enterrando a sus difuntos identro de las murallas y sólo sirvió como sepultura de los pobres que morían en el hospital, acabando
como osario y entrando en un periodo de abandono, hasta que en 1813 las tropas napoleónicas lo destruyen por motivos de “estrategia militar”.
En 1818 se inicia, en el mismo lugar que el anterior, la construcción del nuevo Cementerio del Este, bajo el impulso del Obispo Sitjar, por el joven arquitecto Antonio Ginesi, encargado del proyecto, y fue inaugurado al año siguiente, cuando aún estaba inacabado.
Pero también éste nuevo recinto por su misma ubicación, granjeó muestras de rechazo y generó rumores y leyendas, como las que nos muestra el etnólogo y folclorista, Joan Amades: “Quan va inaugurar-se el cementiri que avui qualifiquem de Vell, al Poble Nou, que vingué a substituir els parroquials, la seva rodalia estava molt despoblada; sobretot de nit, baixaven molts llops, que furgaven les fosses i devoraven les restes dels difunts. Tant es així que l’any 1826 el municipi es veié obligat a prendre mesures per esquivar els llops del cementiri. El cas arriba a coneixement del veinat, que s’esborroná i promogué un moviment de protesta i de
resistencia a concórrer al cementiri per por que els familiars difunts no fossin devorats pels llops.La gent posa molta resistencia a no enterrar els difunts als fossars parroquials. Deien també que els fossers, allí, en aquell desterrament, ningú no els veia i desenterraven els difunts i es venien les despulles per fer botifarres i per fer sabó; igualment pretenien que els robaven les joies i les robes bones. Es contava d’una noia molt rica que la van enterrar tota enjoiada i ais tres o quatre dies les joies que portava les compra una párenta de la difunta a un argenter de l’Argenteria per a una noiaque li havia d’ésser nora. /../

Quan es van abolir els fossars parroquials i es funda el cementiri Vell s’establí a Barcelona el costum d’enterrar en nínxol, puix que fins aleshores s’havia sepultat a térra. Va correr la veu per la ciutat que els penjats i condemnats no els fóra permés d’ésser enterrats en nínxol, que aleshores passá a ésser enterrament distingit, i hom digué que era obligat de colgarlos a terra. Entre el veïnat es desperta aversió a deixar els difunts a térra, puix deien que feia condemnat, i totes les famílies van fer  per assegurar-se que ni ell ni cap dels seus havien de sepultar-se com els penats. Entre la gent humil posseir un nínxol es considerava com una propietatimportant i donava certa categoria.” Traducción al castellano 

Grabado de mediados del siglo XIX, con el cenotafio diseñado por Ginesi.